SENDERO POLÍTICO: Declárate normalista y Puedes robar y quemar camiones

Por: José Cruz Delgado

 

¿Qué pueden decir 247 mil presos por delitos del fuero común en el país si los normalistas de Michoacán no tiénen condena por robar en tres meses 95 vehículos y quemar 20?

¿Qué pueden decir esos 247 mil presos en el país si los normalistas de Michoacán salen libres pagando mil pesos de fianza, porque robar y quemar esos vehículos es “acción política” y no un caso de “robo con violencia y destrucción de propiedad privada”?

Sin embargo, la “acción política” de los normalistas de Michoacán consiste en apropiarse, porque les da la gana, de autobuses de pasajeros, tráileres, camiones y camionetas de carga de frituras, refrescos, cerveza o pastelitos que luego venden o beben y comen en sus “reuniones ideológicas”.

Curioso resulta que el botín vehicular se encuentra a la vista de todos en el poblado de Turícuaro, del municipio Nahuatzen, Michoacán. Pero ay de la autoridad que se atreva a siquiera intentar retomarlos, porque estaría cometiendo una injusticia, un acto de persecución política.

Como sea, ya provoca hastío jugar con las palabras cuando, la pura verdad, es que se trata de vándalos a secas, sin la menor preparación ideológica, que encontraron en los entramados de los partidos de izquierda un ropaje político para disfrazar su condición de bandoleros y salteadores de caminos.

Por ejemplo, el pasado viernes fueron liberados 30 normalistas de Michoacán que estaban acusados de “privación ilegal de la libertad, bloqueo de vías de comunicación y robo calificado”, una miríada de delitos por los que están presos miles de personas en México… pero ellos no.

¿Por qué fueron libertados? Porque sus compañeros de afuera incendiaron una decena de vehículos que antes habían robado.

Aunque los estudiantes de las ocho normales de Michoacán no sólo se dedican a robar para vender luego por piezas los vehículos (como también hacen los de Ayotzinapa, en Guerrero), sino que por puro deporte roban tráileres que transportan autos nuevos para después… incendiar éstos.

¿Pero, bien a bien, que máscara política usan estos ladrones y pirómanos para justificar sus manifestaciones? Pues un monumento a la pereza y a la holgazanería: exigen que les den plazas automáticas para impartir clases en escuelas públicas, aun sin haber estudiado para ser maestros.

Y mientras los normalistas hacen y deshacen ¿quién paga a los empresarios perjudicados en al menos 30 millones de pesos por el robo y la quema de vehículos? Nadie. Que compren otros de sustitución si quieren continuar sus negocios, al igual que debieron hacer los empresarios afectados en Oaxaca por la CNTE.

Entonces ¿qué pueden decir ante esto los 247 mil presos por delitos del fuero común en el país? ¿Decir? Poco. Pero sí pueden hacer…

Declararse normalistas.

 

Duarte a la cárcel?

 

Si algo debe saber Javier Duarte es que se le está acabando el tiempo y que ya le han retirado el apoyo. No tiene hacia dónde hacerse. La solicitud de licencia para separarse del cargo como gobernador tardó, pero al final inevitablemente llegó. Da la impresión de que la siguiente parada en su vida será la cárcel.

Si algo debe tener claro a estas alturas es que van tras él. El problema mayor que enfrenta Duarte es que a lo largo de varios años ha ido sumando cargos en su contra que tienen a la corrupción como eje y que hasta ahora no ha podido desmentir, amparándose en que existe una campaña en su contra.

Su otro gran problema es que no se ha podido quitar la imagen de corrupto y de que no atendió los grandes problemas de inseguridad. A Javier Duarte se le nota todo y no ha sido capaz de mostrar una imagen diferente de la que se tiene de él, no sólo en el estado sino en todo el país.

 

Prometes y prometes y nadaaaa

 

Con esa declaración de que la Auditoría Superior de la Federación dejará sin carnada a los “peces gordos” para que el Sistema Nacional Anticorrupción no tenga que pescarlos, el titular de aquélla, Juan Manuel Portal, estableció un compromiso que a lo mejor no le será fácil cumplir y menos si los que lleguen a caer en sus anzuelos son puros charales.

Eso fue lo que le ocurrió al expresidente Vicente Fox, cuando se ufanó de que durante su sexenio iría contra los “peces gordos” de la corrupción priista y no pudo atrapar a ninguno y luego se enredó en sus mismos anzuelos por el enriquecimiento de quienes estuvieron cerca de él, como fue del dominio público entre 2000 y 2006.

 

El mal humor de MORENA

 

Más puro que Cristo asumen sus apóstoles a AMLO, enfadados y ofendidos por un video al que bajaron la velocidad para hacerlo parecer como si tuviera unas copas de más, lo cual preocupa por su intolerancia hasta a los chascarrillos, pues si el dirigente de Morena llega al poder, hasta las caricaturas, memes y chistoretes que circulan en las redes sociales, estarán bajo la lupa.

Ningún medio serio publicó o difundió tal montaje sobre AMLO, y sólo usuarios de Twitter y Facebook lo compartieron.

Pero en Morena se lo tomaron como una afrenta: la secretaria general de ese partido, Yeidckol Polevnsky, dijo sobre el video que “sólo muestra la perversidad de quien lo propagó. Él (López Obrador) ni siquiera toma, están inventando, manipulando la tecnología, es simplemente una mentira de gente perturbada y deshonesta, pero eso no se los cree nadie”.

Reacción desmedida y fuera de toda proporción, sobre todo si se considera que el propio AMLO tacha de “burros”, “vacas”, “puercos”, “cochinos”, “cerdos” y “marranos” a los integrantes de otros partidos políticos.

Perdieron los apóstoles de AMLO el humor. Y cuando esto ocurre sólo quedan la amargura y el odio, que llevan a la injusticia, al abuso del poder y… a la censura.

 

 

Meridiano Político

 

Por Antonio Ramos Tafolla

 

No debemos permitir que la violencia nos gane en Tierra Caliente

 

Los medios obligados a informar con veracidad sobre la realidad que se vive en la actualidad en esta región de la geografía michoacana.

 

Intentar evadir la realidad e inercia de violencia e inseguridad que en la actualidad se vive en la totalidad de municipios que integran la región de Tierra Caliente, sería cosa de ciegos e intento necio por acallar una verdad que a más que duela no se pueda soslayar.

 

La imágenes violentas y de sangre que desde el inicio del mes de octubre han llenado “las planas de nota roja” de los diversos medios de comunicación regionales y estatales, así como las diversas redes sociales, hablan de una realidad que no puede ser soslayada y que más allá de lo que esto significa para los medios en materia económica, el interés social debería ser en el sentido de no llenar de terror, miedo y zozobra a la población civil.

 

Los hechos violentos escenificados y puestos a la opinión pública de manera casi inmediata en las redes sociales nos obligan a pensar que la respuesta social en torno a éstos debe ir más allá del simple morbo y nos debe llamar a la suma social para demandar de las instancias de gobierno – estatales, federales y municipales – la atención de este problema que a más no querer se está convirtiendo en un cáncer, en un alud que más temprano que tarde nos alcanzará con el consabido costo de haber sido ciegos, sordos y omisos.

 

Respeto en todo lo que vale el contexto editorial o de línea de los diversos medios de comunicación que han fincado en la operatividad de la delincuencia su forma de subsistencia al publicar con lujo de detalle los hechos violentos, muchas veces carentes de veracidad y solo con el ánimo de ganar la nota u obtener una mayor venta de sus ediciones, sin pensar la inducción que esta información hace en la imaginaria de los niños y jóvenes, así como del conjunto social.

 

Sé que mi contexto llevará a muchos y a muchas de mis compañeros, funcionarios públicos, gobernantes y otros a recordarme el Día de la Madre. Mi trabajo periodístico me ha llevado durante mucho tiempos a cubrir estos eventos y lo hice muchas veces por necesidad cuando me desempeñaba como reportero o corresponsal. Hoy, tengo mi propio medio y sigo cubriendo con responsabilidad y profesionalismo este rubro informativo. Ver cabezas cercenadas, cuerpos decapitados, acribillados y torturados, no es nada grato.

Pero hoy, con la responsabilidad que exige la conducción editorial de un medio me ha tocado ver una imagen reiterada y actora de una realidad que no es la más apropiada ni adecuada. Analizando las imágenes, que en ese sentido mí cámara y las de mis compañeros de trabajo, he visualizado con mucho dolor y pena que la mayor parte de las víctimas de esta inercia son jóvenes, casi niños y de inmediato me remonté a los míos.

 

Así, que sin pecar de moralista ni romántico, más allá del interés económico propio de mi empresa editorial recapitulé: ¿Cómo actuaría en lo personal si una de esas imágenes fuera la de uno de mis hijos? Se me hizo un nudo en la garganta y pensé, aunque ustedes lo duden: “esto debe acabar, debo alzar la voz para generar conciencia en todos y cada uno de los padres de familia que aman a sus hijos. Tengo que alzar la voz, me dije, para que la gota de agua horade la roca de la violencia y la inseguridad. Tengo que alzar la voz, pensé, para dejar huella en el camino y decirle a mis paisanos que esto debe cambiar, no con simples críticas, sino con el aporte social franco y decidido”.

 

Los terracalentanos, así como los michoacanos debemos ser parte activa del cambio que demanda y urge la entidad. Los padres y las madres michoacanos tenemos que someter a fondo el cómo hemos conducido a nuestras familias; no podemos seguir alentando la figura de los criminales, no podemos permitir que los normalistas que son nuestros hijos sigan actuando como lo han hecho hasta ahora, no podemos seguir alentado ni permitiendo que los mal llamados maestros democráticos sigan imponiéndonos a los michoacanos sus condiciones a cambio de proteger sus propios intereses, no podemos seguir permitiendo que nuestros gobernantes sean blandengues y que solo ocupen sus posiciones para obtener los beneficios que alienta el poder.

 

Michoacán es más que esto, es un paraíso. Michoacán somos todos y por ello, todos estamos obligados a ir en busca del Michoacán que todos queremos, que todos deseamos, de ese Michoacán que tiene mucho que presumir. Los michoacanos y nuestras autoridades debemos alzar la voz para decir ¡Ya Basta! Y corresponderá al Gobernador de Michoacán tomar la palabra y a los medios de comunicación no seguir fomentado la apología de la violencia y el crimen.

 

Usted tiene la mejor opinión.

 

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