OTRAS INQUISICIONES: El Tesoro de Moctezuma

Pablo Cabañas Díaz

Una vez caído el Imperio azteca tras el asedio realizado por las tropas de Cortés y la captura de su último emperador Cuauhtémoc en 1521. Los españoles solo pensaban en hallar el oro perdido durante la “Noche Triste”. Esta obsesión les llevó no solo a saquear todo lo que pudieron, sino a rumorear que el último caudillo azteca lo había escondido, arrojándolo a la laguna antes de que fuese capturado. Para conocer el paradero del tesoro de Moctezuma, el tesorero Julián de Alderete insistió en que se torturase a Cuauhtémoc y al señor de Tlacopan (Tacuba)  mediante la quema de sus pies con aceite hirviendo, al final confesaron, según relata el conquistador y cronista Bernal Díaz del Castillo: […] que cuatro días antes que le prendiesen echaron a la laguna todo el oro, tiros, escopetas,  ballestas…y fueron donde Cuathemoc  (sic) había señalado y se zambulleron varios nadadores y no encontraron nada […]

 

El cronista Francisco López de Gómara  dice al respecto que no se encontró todo el oro que habían tenido los españoles antes de la fatídica salida de la capital azteca: …ni rastro del tesoro de Moctezuma, que tenía.  López de Gómara basó su relación sobre la conquista de México a través de las informaciones que le suministró el propio Cortés, pues después de la conquista, se convirtió en su capellán.

 

Ante tal pérdida se optó por torturar a Cuauhtémoc y al rey de Tacuba, éste último murió en el suplicio sin confesar nada, mientras que Cortés quitó del tormento a Cuauhtémoc al revelarle que había echado en la laguna diez días antes de su prisión, todo el oro, plata, piedras, perlas, joyas,  artillería…muchos buscaron este tesoro en la laguna y en tierra, pero nunca fue hallado.

 

López de Gómara sigue contando que de la fundición de los despojos de México, hubo 130 mil  castellanos moneda de oro acuñada en España. De esa suma le correspondía otras cosas como plumajes, abanicos, mantas de algodón, adornos de oro, perlas, vajillas de oro y plata… Esta riqueza fue llevada por el tesorero Julián de Alderete, Alonso de Ávila y Antonio de Quiñones nombrados procuradores para custodiar el oro hasta su llegada a España, viajaron en tres carabelas, sin embargo fueron atacados por el pirata francés Jeun Fleury (Juan Florín) cerca de las Azores, tomando dos de las tres naves, así que parte del tesoro azteca correspondiente al rey Carlos I de España acabó en manos del monarca francés Francisco I.

 

La única nave que llegó fue la “Santa María de la Rábida” del maestre Juan Baptista y capitaneada por Juan de Ribera, conocemos su cargamento gracias a un documento donde se describe al detalle la cantidad de oro y joyas que llevaba, tanto pertenecientes al rey como a algunos conquistadores particulares. El registro se hizo en la Villa Rica de la Vera Cruz ante el escribano público Alonso de Vergara el 22 de junio de 152222. Únicamente mencionaremos la parte correspondiente al rey que viajaba en esta carabela,  cuyo valor estimado era de 16.260 pesos de oro fundido, ciertas rodelas de oro y 239 pesos de oro bajo. En las otras naves debía ir el resto del “quinto real” para cumplir los 26 mil castellanos de los que habla López de Gómara en su relación La fama del fabuloso tesoro azteca o de “Moctezuma”, perdido durante la fatídica “Noche Triste”, siguió vigente en la mentalidad de los conquistadores y sus sucesores, con la esperanza de hallarlo algún día.

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