La primera del 2018, que jueguen limpio

Sabemos que el espacio político 

es el de la mentira por excelencia. 

Jacques Derrida. 

Por: Arturo Suárez Ramírez 

Estimados amigos lectores, muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna en tan prestigiado medio de comunicación. Antes de iniciar con el tema y la primera del 2018, quiero desearle un buen año, que este lleno de salud y éxitos en todos los ámbitos de su vida. Para México, que sean doce meses de paz, de crecimiento y juego limpio en el proceso electoral que tenemos en puerta, que podamos elegir la mejor alternativa, aunque bajo las circunstancias, sea la menos mala. 

Los últimos cuatro procesos electorales presidenciales han estado plagados de irregularidades por parte de todos los contendientes. Cuando se creía que la elección del 2000 había sido ejemplar con el triunfo de Vicente Fox y la salida del PRI de Los Pinos, surgieron los “Amigos  de Fox”, nunca quedó claro cuánto dinero entró a su campaña por esa vía, recursos que obviamente no se reportaron al naciente Instituto Federal Eelectoral. 

En el mismo tiempo, a pesar de ser los perdedores, los priistas dieron muestra de la corrupción que los consumía y el desvío de recursos a la campaña del perdedor Francisco Labastida Ochoa. Esa historia es conocida como “Pemexgate”, nada más mil 500 millones de pesos. El olvido llegó y se trabajó para exonerar de cualquier culpa al líder sindical, ahora senador de la República a Carlos Romero Deschamps. 

En la elección del 2006, ya con la guerra declarada de Vicente Fox al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el primero echó a andar la vieja maquinaria priista, ahora pintada de azul, para generar un clima enrarecido y frenar al PRD, que nunca estuvo tan cerca de llegar a ocupar la Presidencia de la República. Con eso Andrés Manuel López Obrador alegaba un fraude fraguado por Fox, Calderón y los priistas que nombró como la “mafia del poder” y sus instituciones. 

En el inconsciente colectivo de muchos mexicanos se consolidó el “espuriato”, secundado por el mismo Felipe Calderón y su declaración del “aiga sido como aiga sido”. Más las negativas del IFE y sus cortas atribuciones y los panistas para abrir los paquetes electorales y hacer un conteo que no dejara duda que Felipe había ganado la elección. Esta cerrazón mantuvo dividida a la población por meses, los responsables Felipe y Andrés. De nueva cuenta no se había jugado limpio. 

Ya para el 2012, era inminente el regreso del PRI y sus viejas prácticas electorales, la tentación de jugar sucio dentro de las reglas para esos comicios se hizo presente con el caso Monex, la compra de voto mediante monederos electrónicos fue evidente, pero todos los partidos sin distingos le entraron al juego, de nueva cuenta la sociedad no quedó conforme con las formas, que no con el resultado. 

En el 2018, tenemos una nueva oportunidad de que nuestros partidos jueguen limpio, pero también nosotros como sociedad tenemos el poder de la denuncia y la negativa. No solo les corresponde a ellos. En indispensable que quien gane la próxima elección, no deje duda de su triunfo, no podemos seguir divididos como ciudadanos, esperando a que una tragedia como la del 19 de septiembre pasado, borre los colores, eso es una responsabilidad de todos. 

Entre Palabras 

Que el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, se quitó su reloj marca Richard Mille, porque le estaba molestando. Yunes nunca ha escondido nada, ni sus pretensiones, ni su excentricidad, aprendió bien de la maestra. 

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