ISEGORÍA: Un futuro para encubrir

Sergio Gómez Montero*
Más que el canto de la vida
más que la muerte misma
más que el dolor del recuerdo
V. Huidobro: “Elegía a la muerte de Lenin”

Uno de los eslabones de la cadena de la corrupción más difíciles de soldar es el del encubrimiento: el cómo, una vez descubierta y mostrada ella, la corrupción, el poder judicial se muestra impotente para seguir encubriendo los delitos que la rondan y cuyo cinismo los torna imposibles de absolver. Pero nada se pierde haciendo el intento de encubrir una y otra vez y de allí primero la complicidad y luego la connivencia que hoy, 10 de enero, aparece en el panorama de la política nacional: todos le dicen a todos: “Cuates, vamos a seguir jugando juntos”, y Osorio Chong le da la mano a Manlio y Manlio a Peña Nieto y éste cierra todo abrazando a Meade, de la misma manera que desde 1988 acordaron jugar juntos.
Esa es hoy la pequeña historia de la política mexicana que permanece y se niega definitivamente a cambiar. ¿O será sólo la historia de un PRI que ha lastimado duramente al país, pero que considera que aún no es suficiente y lo puede seguir haciendo por un tiempo largo más? ¿Lo sabemos, lo intuimos? Es difícil precisarlo. Lo único posible de afirmar es que los gobiernos capitalistas de nuestros días adquieren formas muy diversas, todas las cuales lastiman de maneras diversas a los sectores más amplios de la población. Con ellos no hay salida posible. No la hay ni en España, ni en Inglaterra ni en Francia. Lastiman lo mismo en Honduras, que en Brasil o Argentina. Su igualdad es que todos dañan y que hasta hoy, también igualdad, es que las mayorías poblacionales no hemos podido encontrar la forma de poner un alto a tanta maldad, a tanta injusticia.
Si bien desde el siglo XIX y XX Marx y Lenin creyeron que habían dejado claramente establecido el camino que iba a conducir al proletariado a liberarse del capitalismo, oh, cruel sorpresa, a fines del XX tuvimos de nuevo que iniciar la lucha para volver a demostrar que el maleficio capitalista seguía y que por tanto tenía que seguir la lucha que nos llevara a decir basta, no más capitalismo. Esa lucha, hasta hoy persiste. Persiste en todo el mundo y desde luego que en nuestro país.
De ahí pues que la recomposición priista (prianista con mayor rigor) del pasado día 10, anuncia que las fuerzas están unidas para que el capitalismo siga avante en el país al costo que sea, con los fraudes y crímenes que sea necesario, en virtud de que todavía las fuerzas que estamos abajo y a la izquierda no hemos madurado aún lo suficiente como para, al fin, poder demostrar que tenemos la fortaleza que nos permita establecer parámetros que marquen nuevas formas de vivir, sobre todo a quienes desde quinientos años atrás hemos sufrido explotación de nuestros recursos y sobre todo explotación de nuestra fuerza de trabajo.
Bien vale la pena leer, pues, el comunicado del primero de enero de este año del EZLN. Lecciones allí sobran.
*Profesor jubilado

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