Violencia porril

Por: Vladimir Galeana Solórzano

Aquellos que durante mucho tiempo caminaron juntos ahora manifiestan un odio brutal dese que dejaron de ser compañeros o compinches del mismo bando delincuencial. Si algo tengo que señalar es que muchos de los hombres y mujeres que han militado en el Partido de la Revolución Democrática y que ahora están en el Movimiento de Regeneración Nacional se convirtieron en los más feroces enemigos desde que ambos bandos se disputan los territorios que controlaron durante tanto tiempo.

La violencia ha sido uno de los recursos de los militantes y dirigentes del Partido de la Revolución Democrática cuando de defender prebendas y territorios se trata, y más cuando de ello dependen las fuentes de financiamiento para el activismo político, y sobre todo la defensa de los intereses económicos disfrazados de intereses políticos. Así han funcionado siempre esos liderazgos que nuevamente enseñan el cobre y lo seguirán haciendo porque no conocen otra forma de utilizar el poder para proteger los territorios.

Hace dos semanas mis compañeros reporteros Jorge Chaparro y Pablo Conde, quienes cubrían un evento en la delegación Coyoacán, fueron agredidos por personal de vía pública que se integra por exboxeadores, luchadores fracasados, y hasta especialistas en defensa personal, quienes se encargan de proteger los eventos a los que asiste Mauricio Toledo, quien durante su administración se distinguió por someter a los grupos sociales a base de enfrentarlos con grupos que se han distinguido por su alto grado de violencia.

Ayer ocurrió otra zacapela en la que también se vieron involucrados militantes del Movimiento de Regeneración Nacional, quienes también saben mucho de este tipo de asuntos porque tienen el mismo origen y buscan el mismo destino, lo que anticipa las dificultades que se darán en la mayor parte de los territorios del Distrito Federal. Los golpes ahora fueron para mi compañero periodista Ángel Bolaños, de La Jornada. Los hechos avizoran que la disputa será cruda y violenta, y el activismo se dará en una situación de riesgo permanente porque el señor Miguel Ángel Mancera no se meterá en problemas y seguramente replegará a las fuerzas del orden público.

Para decirlo de otra forma, la pelea será ente bandos callejeros, y para eso doña Claudia Sheinbaun también se pinta sola, por lo que las consecuencias pudieran se desastrosas para ambos lados si se radicaliza la confrontación política y se llega a la utilización de armas blancas, como ha ocurrido ya. No sé si el señor Mauricio Toledo cuente con el poder económico para sostener la nómina de golpeadores que hasta ahora lidera; pero, insisto, Claudia Sheinbaun también sabe hacer muy bien ese tipo de trabajo.

Me parece que ésa no es la forma de hacer política que merecemos quienes aquí vivimos y trabajamos. Pero sobre todo porque la capital de la república no se puede convertir en el mayor campo de batalla entre políticos del mismo origen. Andrés Manuel López Obrador conoce muy bien las fuentes de financiamiento que tiene la capital del país, y seguramente estará ávido por recuperarlas, porque de lo contrario ya habría marcado la retirada. Por lo visto la prudencia no existe en ninguno de los bandos involucrados. Los periodistas terminaremos haciendo vacío a este tipo de actitudes. Pobre CDMX. Al tiempo.

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