La política según AMLO

Por: Vladimir Galeana Solórzano

Si alguien sabe lo que tiene que hacer para mantener el debate público y la atención de los mexicanos ese es Andrés Manuel López Obrador, aunque en la mayor parte de las veces tenga que acudir a descabelladas propuestas que han sido controvertidas por los especialistas del derecho, y por quienes enfrentan las actividades de la criminalidad en la mayor parte del territorio del país. Para decirlo más claro, los estudiosos del derecho y las instancias involucradas en la lucha contra los criminales condenaron la propuesta de amnistiarlos.

Claro está que, después de recibir una brutal andanada de críticas por parte de los estudiosos del derecho y expertos en criminalidad, que son muchos y cuentan con argumentos irrefutables, el señor López Obrador se sale por la tangente y decide enfocar sus reclamos y dicterios discursivos contra quienes encabezan las dependencias del Estado Mexicano encargadas de mantener la lucha contra la criminalidad en la mayor parte del territorio nacional: La Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina Armada de México.

Por lo pronto, los titulares de tales dependencias marcaron su raya y rechazaron la idea siquiera de analizar la posibilidad de otorgar amnistía a los líderes del crimen organizado. Esto provocó una airada reacción en el hombre que encabeza las preferencias rumbo a la elección presidencial de este año. El señor López Obrador pretende ligar la gimnasia con la magnesia al sostener que, a causa de la corrupción imperante, se desató la inseguridad y la violencia, y por eso ha resultado fallida la estrategia que se ha venido imponiendo.

Como siempre, intenta justificar sus determinaciones colocándose como el principal protagonista del “efecto del desvalido” y lanza culpas y cuestiona la actuación de las dependencias encargadas de la seguridad nacional, sin pensar que las leyes actuales no sólo facultan a los titulares de la Defensa y Marina para operar la defensa del país ante los embates de la criminalidad, sino que, además, los obligan. También es una falta de respeto a la Milicia y a la Marina de este país cuestionar la probidad de sus titulares.

No es otorgando perdones o negociando con los criminales como los mexicanos debemos resolver el problema, porque después del daño que han causado, el único camino es el de respetar y hacer respetar la ley, aunque en ello nos vaya el tiempo necesario. Otorgar perdones a diestra y siniestra es una salida fácil para quienes se han enriquecido envenenado a nuestros jóvenes y sembrando el territorio patrio de cadáveres y dejando innumerables familias mutiladas por la violencia.

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador es producto de una ocurrencia de momento, como lo acostumbra cuando de leer los escenarios en cada parte de las distintas regiones del país se trata. Insisto, no es violando la norma jurídica o convirtiéndose en un redentor de la delincuencia como terminaremos con ese sangriento flagelo. Las leyes están por encima de las ocurrencias y los intereses bastardos, así como de las ambiciones presidenciales del señor López Obrador. Al tiempo.

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