El Presidente

Por: Valdimir Galeana Solórzano

Todavia no comienzan las campañas presidenciales pero los señalamientos de Andrés Manuel López Obrador han comenzado a generar temor entre los empresarios del país. Y no es que el tabasqueño sea visualizado como el demonio que de inmediato y en cuanto tenga el poder incendiará a este México tan nuestro, pero me parece que ha estado haciendo todo para que los dueños del dinero piensen de esa forma. Y es que la prudencia no es una cualidad del hasta ahora probable triunfador de la elección presidencial, cuya campaña política se realizará seguramente en el radicalismo en las siguientes semanas y meses.

Me parece que la dialéctica del discurso utilizada por el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional ha estado enfocada a despertar ese tipo de reacciones para colocar a los dueños del dinero contra la pared, y que no tengan otro camino más que sumarse o plegarse a sus disposiciones, sabedores de que una rectoría del Estado fortalecida por la razón de un líder poderoso implica un proceso de negociación en condiciones distintas a las que ahora pretenden los poderosos hombres de negocios. O se suman sin condiciones, o se quedan fuera en los siguientes años.

Insisto, hasta ahora quien ha dejado los razonamientos sobre la mesa de la discusión es López Obrador, y ha sabido ordenar su discurso de acuerdo a los momentos emotivos que necesita la gente para seguir engrosando las filas de sus fieles adoradores, y por siempre dispuestos para participar en las turbas de saqueos por si se necesita meter orden y miedo a los dueños del dinero. El mensaje ha sido claro, y más cuando habló de la obra de infraestructura más grande de los últimos años: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

En un momento de exasperación el tabasqueño anunció que interpondrá amparos para evitar que el actual Gobierno Federal siga entregando contratos para las obras que se están realizando en la construcción de ese nuevo aeropuerto, porque ante la seguridad que tiene de que triunfará en la siguiente elección presidencial, el proyecto tendrá que redireccionarse hacía la Base Aérea de Santa Lucía porque de acuerdo a su criterio, y no al de los especialistas, es ahí donde se tiene que invertir.

El señor López Obrador piensa que es irremediable que gane la Presidencia porque así lo señalan todas las encuestas que han dado a conocer las firmas que se dedican a este tipo de previsiones, y aunque difieren en el número de la ventaja casi todas señalan y fortalecen la percepción generalizada de que es irremediablemente el hombre que regirá el destino de este país en los siguientes seis o doce años, de acuerdo a cómo se sienta una vez que venza el primer plazo constitucional.

La exministra Olga Sánchez Cordero y el jurista Javier Jiménez Espriú comenzarán con el análisis para saber si se presentan ante una autoridad administrativa o judicial. Si todavía le queda una pizca de decencia a mi compañera de generación en la Facultad de Derecho de la UNAM, Olga Sánchez Cordero, bien haría en retirarse de esta aventura porque hay conflicto de interés ya que sigue siendo ministra aunque esté en el retiro. Por lo que corresponde al tabasqueño, creo que no quiere ganar, porque está haciendo todo para que los mexicanos nos volquemos a las urnas para darle una lección de democracia ante su vocación autoritaria. Al tiempo.

Be the first to comment on "El Presidente"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*