HOMO ESPACIOS: Carpeta fotográfica… vida silvestre

Por Glen Rodrigo Magaña

Fotografías: Wildlife Photographer of the Year, BBC Wildlife Magazine y Natural History Museum

El Wildlife Photographer of the Year(WPY) de Reino Unido es uno de los principales galardones fotográficos de vida silvestre, fundado en 1964 por la reconocida revista BBC Wildlife, que en su desarrollo descubriera que el poder de las imágenes puede servir para despertar conciencias y cuenta desde 1984 con el apoyo del británico Museo de Historia Natural. El certamen se encuentra dividido actualmente en 16 categorías, que van desde retratos íntimos de animales, paisajes atmosféricos o fotoperiodismo innovador, donde participan casi cien países. Para esta tercera entrega de nuestra “Carpeta fotográfica”, realizamos una selección de seis imágenes ganadoras del WPY.

Sesenta por ciento de la vida silvestre de la Tierra se encuentra en América Latina y el Caribe, la riqueza biológica es un tesoro que nos fue otorgado para conservarlo, pero al parecer los humanos hacemos lo contrario… es algo así como “darle perlas a los cerdos”.

En materia de delitos ambientales, estamos en pañales. Es complejo, ya que los intereses de las grandes industrias, en mancuerna con la corrupción gubernamental, han obstaculizado la regulación en pro de los ecosistemas y por centurias han sido los indígenas o nativos quienes han defendido la flora y la fauna.

El turismo debe ser más consciente y responsable de su entorno, ser un aliado y no una carga para quienes cuidan nuestros paraísos naturales; las zonas protegidas no debieran venderse en la obscura impunidad; la devastación ocasionada por gigantescas firmas, así como el cruel tráfico de plantas y animales debe parar; vivimos en un mundo, que en medio siglo ha sufrido más que en quinientos años.

Nos convertimos en la especie cautiva, deformada por las urbes, como lo muestra el libro de El zoo humano (1969) de Desmond Morris; criminalizamos muchos actos, se dictan leyes convenientes para las élites, pero qué pasa con las especies que les arrebatamos su casa o los asesinamos por creernos ser los dueños de este planeta azul.

Después de esta reflexión, conozcamos algo sobre uno de los principales galardones fotográficos en el mundo, que integra a diversos ambientalistas, activistas, ecologistas y conservacionistas.

Inicios… con el búho leonado de Dowdeswell

En el año 1964 se crea la competencia Wildlife Photographer of the Year (WPY) en el Reino Unido por la revista Animals, fundada en 1964 y que diez años después se le cambiara el nombre a BBC Wildlife Magazine, liderada por los realizadores de televisión sobre vida silvestre Armand y Michaela Denis. En aquellos primeros años solo existían las categorías: “Aves”, “Mamíferos” y “Otros Animales”, tanto en la sección “Gran Bretaña” como en “Extranjero”.

Dentro de esta edición inaugural, el célebre científico británico y uno de los pioneros documentalistas de naturaleza, Sir David Frederick Attenborough, entregó el primer gran premio al joven fotógrafo CV Roger Dowdeswell, por su imagen en color de un búho leonado que transportaba presas a sus crías.

El ave que retratara Dowdeswell, actualmente se encuentra en peligro de extinción y habita los bosques templados de América Central, así como en el sur de México.

Los años setenta… y la migración de los ñus

La categoría en blanco y negro sería integrada hasta 1977, mientras que el poder de la fotografía de naturaleza en causas ecologistas se fortalecía entre activistas y medios de comunicación en todo el mundo, buscar un despertar desde el conocimiento, que en palabras del ornitólogo, conservacionista y pintor británico Peter Scott definiera: “La tarea más importante del conservacionista, si queremos salvar la Tierra, es educar”.

A finales de esta década, Peter Cayless, reconocido fotógrafo, camarógrafo y cineasta naturalista, capta con su lente una impresionante migración de ñus que cruzaban el río Mara en el Parque Nacional Serengeti de Tanzania, lo cual presentó a la competencia y logró el voto unánime de los jueces, quienes en 1979 le otorgaron el gran título del Wildlife Photographer of the Year.

Los antílopes de África migran con los cambios de estaciones en busca de hierba fresca, miles de ñus se ahogan al intentar cruzar el río Mara, pero de acuerdo con el estadounidense Instituto Cary para el Estudio de los Ecosistemas, afirma que las muertes se estos antílopes sirven para darle vida al río y alimentar a otras especies.

La solitaria gacela órice… y las alianzas de los ochenta

En la edición de 1988 del Wildlife Photographer of the Year, el ganador fue el fotógrafo y cineasta ambientalista Jim Brandenburg, por su hermosa toma de una solitaria gacela órice en el desierto de Namib, él contaba en ese entonces con 33 años de edad y era uno de los colaboradores consentidos de National Geographic. Actualmente Jim es presidente del panel de jueces del WPY.

Bajo el mando editorial de Rosamund Kidman Cox, en 1982, las imágenes ganadoras por la a BBC Wildlife Magazine se exhibieron por primera vez en el Mall Galleries en Londres y en 1984, la revista une fuerzas con el Museo de Historia Natural para llevar la exposición de la competencia, así como entregar los premios en este gran recinto cultural británico.

Respecto a la gacela órice, son cazados ampliamente en África por sus imponentes cuernos y están considerados casi extintos en estado salvaje, hay solo unos mil 250 ejemplares en cautividad.

Zorros… en las urbes de los noventa

Reflejo de la invasión urbana, el zorro rojo ha utilizado esto como una oportunidad, en las tierras británicas, el aumento de estos animales se ha disparado en las últimas décadas y a mediados de los años noventa el fotógrafo y naturalista Chris Packham, es galardonado por fotografiar a un pequeño vulpini husmeando en un bote de basura.

El premio Eric Hosking que se concede desde 1990 a los fotógrafos de entre 18 y 26 años con el portafolio más innovador; el primer libro sobre este certamen publicado en 1991; las nuevas generaciones de la imagen fija con Martyn Colbeck; la genialidad artística de Jim Brandenberg; así como la incursión a la fotografía digital, fueron parte de los acontecimientos de esta premiación en los años noventa.

El nuevo milenio… aprendamos de las hormigas

La era digital trajo varios avances en las cámaras fotográficas, ahora los creativos de la lente podrían hacer tomas que en años anteriores resultaban imposibles, los detalles eran más nítidos, las composiciones más vanguardistas y la sensibilidad de los colores era por mucho superada por los antiguos rollos o películas fotográficas.

En el año 2010, la fotografía “A Marvel of Ants”, sería galardonada por el Museo de Historia Natural y la revista BBC Wildlife, el autor: Bence Máté.

Las hormiguitas cortadoras costarricenses del joven fotógrafo húngaro Bence Máté, fue seleccionada entre decenas de miles de imágenes en todo el mundo, pero su creatividad artística no concluye aquí, resulta que Máté suma cuarenta galardones de la Wildlife Photographer of the Year, colocando a su país en el puesto número uno en toda la historia de este certamen, así como el único concursante hasta la fecha en ganar el mayor número de premios en las categorías tanto juvenil como adultos.

Las hormigas cortadoras de hojas son propias del centro y sur de América, así como la única especie en formar las comunidades más complejas de animales en el planeta.

2017… Monumento a una especie

La imagen lo dice todo, tomada como parte de una investigación encubierta sobre el comercio ilegal de cuerno de rinoceronte, el fotógrafo senior de Getty Images, Brent Stirton, muestra a una de las últimas víctimas del cruel comercio de animales, un toro de rinoceronte negro del Parque Hluhluwe Imfolozi de Sudáfrica, asesinado y mutilado.

Los rinocerontes negros alguna vez fueron los más numerosos de las especies de rinocerontes, pero en el 2015 sus números decayeron hasta los cinco mil sobrevivientes. Los conservacionistas creen que la creciente caza furtiva de estas grandes bellezas de la naturaleza están en un peligro crítico y se extinguirán a menos que se tomen medidas inmediatas.

Así, la ambición sin sentido, la obsesión de pertenencia, el consumo inmoderado, la destrucción de los ecosistemas, matanzas injustificadas de especies que nos comparten este mundo, los altos índices de toxicidad para nuestra caprichosa comodidad, entre un sinnúmero de absurdos, nos coloca como los principales actores de la aniquilación, sin verde, ni fauna, secos, enfermos… y con un trágico final que parece inevitable.

 

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