ISEGORÍA: Peligro: la neutralidad perdida

Sergio Gómez Montero*

Vastos desiertos

incendiados por la palabra.

Infinitos espacios

descubiertos por la palabra

R. Vela: “La palabra en armas”

 

Es época de espantos, es verdad, y por ende nadie debiera estar inquieto por lo mucho que se registra en estos días. Menos aún debiéramos espantarnos quienes nos movemos cotidianamente en un terreno tan pantanoso y lleno de arenas movedizas como lo es el de la política. Allí todo puede suceder: desde el asesinato impune de un periodista como Javier Valdez o Juan Carlos Huerta, o bien las amenazas cotidianas y continuas de empresarios y políticos conservadores en contra de Andrés Manuel López Obrador. Allí pues todo puede suceder.

Pero espanta en verdad que el general Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, abra fuego y trasgreda la neutralidad electoral, dirigiendo un mensaje en el cual virtualmente llama a las fuerzas armadas a mantener incólume el actual sistema social, es decir, se sobrentiende, llama a no votar por AMLO si se quiere, según él, mantener un estado de bienestar como el actual para todos los habitantes del país, pasándose por el arco del triunfo todos aquellos indicadores económicos que ubican al país como el más dispar del mundo en términos de distribución de la riqueza. ¿Por qué ese rompimiento tan brutal de la necesaria neutralidad de las fuerzas armadas en una época electoral tan crítica como la actual, en donde los derechos humanos, según la ONU, virtualmente no existen?

Mucho, en verdad, le costó al país el que sus militares dejaran de ser factores determinantes en los procesos electorales. Someterlos a la civilidad conllevó, desde luego, hacerles concesiones de naturaleza múltiple que poco a poco, apenas hoy, se conocen realmente. El que hoy Cienfuegos amenace como lo hace nada bueno augura, pues como escribe Francisco Rodríguez aquí mismo,esa  amenaza explícita de anular elecciones para preservar el bien del país muestra el deseo del sector del ejército al que representa su secretario de querer intervenir a como dé lugar en procesos que son definitivamente ámbito de mandato ciudadano y que la ley que los regula otorga al ejército sólo la función de vigilancia y nada más.

A eso se reduce el papel del ejército y por eso sería conveniente que su jefe de jefes pusiera en orden a sus subordinados, para que no trataran de saltarse las trancas en un momento tan crítico como el actual.

Situaciones tan tensas como la descrita, son las que le han restado trascendencia a hechos tales como la renuncia de Margarita Zavala a su candidatura a la Presidencia de la República, la que nacida muerta nunca tuvo oportunidad de revivir por más que el aire que se insuflaba desde Los Pinos nunca hubiera cesado, hasta hoy, el momento en que se vio la inutilidad del esfuerzo (lo mismo pasará pronto con El Bronco) y se cansaron de la banalidad de esa batalla.

La pelea sigue, la táctica permanece: “Todos contra AMLO”.

*Profesor jubilado

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