OTRAS INQUISICIONES: La embajada que fue licorería

Pablo Cabañas Díaz
Se trata de un escándalo que el gobierno mexicano ha decidido mantener oculto. El embajador Arturo Trejo Nava  traficaba con  la venta de bebidas alcohólicas, aprovechándose de su condición de diplomático. Por casi una década la embajada de México en Arabia Saudita fue una licorería.  En diciembre del año pasado el columnista de El Universal,  Salvador García Soto consultó el expediente de una investigación en contra de Trejo Nava, realizada por el Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría de Relaciones Exteriores. La investigación tuvo como resultado que fuera suspendido de cualquier representación diplomática. Le fue bien después pues en  los países musulmanes traficar con alcohol o drogas se castiga con cárcel, castigos corporales como latigazos e incluso ejecución pública. Trejo Nava, al momento de la investigación se desempeñaba como embajador en Rumania.
Este diplomático es un ejemplo de hasta donde llegó la corrupción en el sexenio que termina. Tuvo total impunidad y generó una cuantiosa fortuna. Valiéndose de la ley internacional que le permitía consumir alcohol en la embajada para eventos especiales, mandó traer contenedores enteros de botellas de unos 20 dólares que llegó a vender hasta en 200 dólares cada una, lo que le supuso una fortuna durante tantos años.
En  enero del 2016, Enrique Peña viajó a Arabia Saudita para reunirse con el rey Salman bin Abdulaziz, a quien concedió la orden del Águila Azteca y felicitó por su labor de gobierno. Todo esto mientras el embajador mexicano en Arabia continuaba operando con éxito su licorería , abusando de su cargo y a sabiendas de que todo el procedimiento era ilegal. La sanción fue escueta y “dura”: “fue suspendido de cualquier representación diplomática”. Relaciones Exteriores, después de varios meses de haberse dado a conocer este hecho, no ha emitido declaración alguna sobre la investigación que se llevó contra el ex embajador en Arabia Saudita. Tampoco ha habido una declaración oficial que certifique alguna pena o sanción de quien fuera nombrado embajador en Arabía  durante el gobierno de Felipe Calderón y fuera ratificado en el cargo por el presidente Enrique Peña. Lo cierto es que  Trejo Nava no tuvo  sanción alguna después de años de corrupción y abuso de autoridad.

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