Miedo y esperanza.

Hugo Rangel Vargas
El segundo debate presidencial solo sirvió para volver a dejar en claro que las posiciones discursivas con las que se presentan los dos proyectos de nación que se enfrentan en este proceso electoral, se reducen a un par de sentimientos: el miedo y la esperanza.
De manera reiterada los embates que sufría el candidato Andres Manuel López Obrador iban en el sentido de estimular el temor hacia el viraje que el tabasqueño sugiere en su plataforma política y en su retórica.
Ahora no fue la burda maniobra publicitaria que reduce al morenista a un “anciano viejo y enojado”; se trató de la intentona de provocarlo, invadiendo su espacio físico y encarándolo como si se tratase de una pelea callejera y con ello pretender demostrar que el descalificativo de “intolerante” cabe en Andrés Manuel.
No aparecieron los rusos en la escena, espectros de una trasnochada retórica de la guerra fría; ni tampoco el miedo a las expropiaciones, que llevaron al “podio de la fama” a Paco Ignacio Taibo II; ahora fueron los ataques que pretendieron presentar a un Lopez Obrador ignorante del mundo e incluso del país.
Fueron los paladines de las políticas económicas del liberalismo a ultranza, originado en el siglo XIX, quienes querían hacer ver cómo atrasados y obsoletos los planteamientos económicos reiteradamente alzados por el candidato de la izquierda y que se escuchan cercanos al keynesianismo, más joven en el tiempo y nacido en el siglo XX.
De muchas formas y apelando a estratagemas diversos, colocando etiquetas de intolerante, ignorante y atrasado; todos estos calificativos lanzados soterradamente desde tres frentes hacia AMLO intentan despertar el impulso primario del pánico.
Pero las conquistas de este ejército de demonios del terror que han invocado los candidatos de la derecha son pírricas. El coraje y el hartazgo parecen ser el conjuro contra el miedo y quizá sea el hueco por el que se cuela la esperanza de transformación que encarna el movimiento que encabeza Lopez Obrador.
El pavor es amenaza permanente, nos hace manipulables, cierra los caminos del discernimiento y nos mueve al refugio que está colapsando. En contraparte, el coraje y el enfado abren la ruta de los cambios, la búsqueda de la luz y la creatividad del anhelo. La partida hasta el momento la va ganando claramente el coraje, el cual lleva en brazos a la esperanza.
Queda sin embargo mucho trecho y cosas por ver. Las herramientas del shock social podrían ir desde devaluaciones de la moneda provocadas intencionalmente para generar pánico economico, hasta la llegada de declaraciones intervencionistas de agentes exógenos, como las recientemente vertidas por el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, en su recién arribo a Mexico.
El miedo, sentimiento que tiene la careta reflejante de un espejo, no ha funcionado con eficiencia en la estrategia de los panistas y priistas, y ahora se vuelve hacia el rostro deforme y horrendo de quienes le han invocado, llevando su filosa y fría espada hasta el más hondo sentir de la derrota adelantada.
Twitter: @hrangel_v

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