Los empresarios hablan

Hugo Rangel Vargas

La lista no es larga, aunque si es abrumadora la suma de sus millones. Carlos Slim, German Larrea, Héctor Hernández Pons, José Ramon Elizondo, José Antonio Fernández Carbajal, Sergio Argüelles González, Alberto Bailleres; han sido quienes han fustigado la supuesta amenaza populista o abiertamente han desafiado a Andrés Manuel López Obrador.

Casi todos ellos -o al menos los más potentados- se encuentran dentro de la pequeña lista de mexicanos que han encontrado una mayor prosperidad con el actual sistema económico. El crecimiento de sus fortunas guarda poca correlación con la innovación, el emprendimiento o la capacidad de afrontar riesgos.

Con la entrega de Telmex a Carlos Slim, este magnate se vio colocado apenas en unos cuantos años en la lista de los cinco hombres más ricos del mundo. Las irregularidades detrás de la privatización fueron evidentes: la venta ocurrió aun cuando esta empresa estaba funcionando a la perfección; el avalúo en el que se basó su precio estuvo por debajo del valor real y no incluyó la proyección de utilidades de la empresa, aunado a ello las empresas subsidiarias de Telmex se le adjudicaron a Slim en forma directa y sin licitación. El negocio proveyó a Slim de un monopolio telefónico que impuso a los mexicanos incrementos de tarifas que llegaron a ser equivalentes al 200 por ciento anual en los primeros años.

La historia German Larrea, ahora defensor de la patria en contra del populismo, no es muy diferente y si bien su fortuna es en buena medida heredada; la voracidad con la que ha conducido sus negocios es fuente de escándalos a nivel internacional. En nuestro país, pesa sobre el Grupo México la sangre de 65 mineros de Pasta de Conchos y la contaminación con 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Bacanuchi y Sonora; mientras que en España la entrega de la concesión de la mina de plata en Aznalcóllar, propiedad de Larrea, ha sido objeto de señalamientos de corrupción y tráfico de influencias.

Alberto Bailleres, presidente del grupo Bal (un importante consorcio que controla empresas de diferentes actividades) ha sido el depositario de la entrega de importantes concesiones para la explotación de minerales equivalentes a mas de dos millones de hectáreas. Solamente Vicente Fox y Felipe Calderón concesionaron al multimillonario el usufructo de 911 mil 366 y un millón 239 mil hectáreas en fundos mineros.

A la lista de “capacidades empresariales” de los citados ricos mexicanos se pueden agregar los beneficios que recibió de la socialización de la deuda de los bancos que significó el FOBAPROA el magnate José Ramon Elizondo Anaya, propietario de Vasconia; o bien los contratos millonarios, que, sin mediar licitación, ha recibido por parte del gobierno federal la empresa Herdez, propiedad del “habilidoso emprendedor” Héctor Ignacio Hernández Pons.

La sociedad mexicana mira hacia adelante, según las encuestas, en favor de un proyecto de país distinto al que ha conducido al empobrecimiento de millones y el enriquecimiento de un puñado. Quienes sostienen que detrás de esta decisión, aparentemente irrevocable de una mayoría, se encuentra el enojo; es probable que tengan razón.

Sin embargo, el enojo y el coraje no ha nacido de generación espontánea, se hacen objetivos en condiciones materiales de vida y en amplias capas de la sociedad que padecen la contradicción de vivir en la miseria en medio de un mar de riquezas. El voto de castigo para el régimen no será un deporte o algo que estas mayorías hagan por fastidiar a “los empresarios”, será una simple decisión de cambio y de esperanza.

Twitter: @hrangel_v

Be the first to comment on "Los empresarios hablan"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*