LA COSTUMBRE DEL PODER: Todo por ser mujer

Gregorio Ortega Molina

*Lo narrado por Fabiola Martínez azora, pero no cuenta, porque nada modifica y en nada incide en la cosecha de mujeres asesinadas de esa fea manera

 

¿Qué trae en el caletre, qué esconde en el alma un individuo que se solaza maltratando mujeres? ¿Qué pulsiones inconfesables alientan al violador contumaz? ¿Al feminicida? ¿Cómo puede un ser humano jactarse de maltratar a su pareja?

Nada hay que explique la muerte violenta de una mujer, mucho menos que la justifique. ¿Qué hacer para que la infibulación pase a ser un mal sueño, y la lapidación por adulterio desaparezca de las legislaciones de las teocracias? ¿Y qué del tráfico de mujeres, esa carne que se vende en los prostíbulos o en las calles, en las carreteras, con riesgos que van más allá de la enfermedad y de la salud mental?

Leo en nota de La Jornada que durante el último abril asesinaron -de diversas maneras, con distinta saña y violencia- 70 mujeres. Por sus características y gravedad fueron clasificados como feminicidios. “Por segunda vez, desde el levantamiento de la estadística -en 2015-, se llega al récord de 70 crímenes de este tipo en tan sólo un mes”.

Escribió Fabiola Martínez: “Si siguiera esta tendencia, 2018 sería el más violento para las mujeres, luego de que en 2015 la muerte de 389 de ellas fue considerada por las fiscalías y procuradurías estatales como feminicidios, según las definiciones y características de cada uno de los códigos penales estatales.

En 2016 la cuenta fue de 578, y para 2017 de 683.

“El estudio muestra que gran parte de víctimas son mayores de edad, aunque en el caso de Veracruz hay una franja importante de casos en donde no se especifica la edad de la persona; para Nuevo León y el estado de México hay un porcentaje cercano a 10 y 20 por ciento, respectivamente, de menores de edad asesinadas.

“Por municipio, los que tienen el mayor número de casos son Culiacán (nueve), Ciudad Juárez (siete), Monterrey (cinco), Chihuahua, Acapulco y Chilpancingo, con cuatro feminicidios cada uno”.

Lo narrado por Fabiola Martínez no cuenta, porque nada modifica y en nada incide, la cosecha de mujeres asesinadas de esa fea manera y por esas razones inexplicables continúa sin que las autoridades de procuración y administración de justicia hagan prevalecer la razón por encima de la ley, tan miope en estos casos, por aquello de la impunidad.

Sólo recuerden el caso de Los Porkis” de Veracruz, de la muerte de Lesbi en el campus de la UNAM, de las mujeres cotidianamente maltratadas por el único hecho de ser mujeres. He sido testigo de la manera en que “hombres” afamados, serenos, cultos y llenos de prestigio, maltratan a sus esposas, parejas, hijas, o miembros del equipo de servicio en casas y oficinas. ¿Qué hacer para que no suceda?

Lectores, ¿en qué entidades federativas hay más feminicidios? ¿Quiénes las gobiernan? Busquen las estadísticas y redefinan su perfil electoral, es el único camino para eliminar la impunidad.

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