Una vil venganza

Por: Vladimir Galeana Solórzano

Así de simple calificó el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la decisión del Consejo General del Instituto Federal Electoral en torno a la imposición de la multa por un monto de ciento noventa y siete millones de pesos al Partido Movimiento Regeneración Nacional. Y fue a causa de las irregularidades cometidas a través del Fideicomiso Por Los Demás, en las presuntas asignaciones de apoyos a los damnificados del sismo ocurrido el 19 de septiembre pasado en la Ciudad de México.

El ahora presidente de la República electo aseguró que impugnará la decisión del órgano electoral por las irregularidades detectadas en el presunto manejo de los apoyos a los damnificados del sismo debido a que considera que se trata de una vil venganza. También calificó la multa como un intento de enlodar la acción humanitaria del partido que lo postuló, porque afirma que ellos no son corruptos, ni han cometido ilegalidad alguna. Claro está que nunca específico el porqué del señalamiento de ilegalidad.

En uno más de sus twitts difundió su enojo mientras lanzó la advertencia de que acudirá a los tribunales; pero tampoco aclaró el porqué señalaba que la acción de la autoridad electoral era una vil venganza, y considera el acto del Consejo General como una agresión a su investidura de presidente electo. Nunca mencionó la forma en que los personeros de su partido movieron los fondos en operaciones, que fueron consideradas ilegales y que, además, ellos mismos sacaban el efectivo para no dejar huella.

En lo personal, me parece que la reacción del presidente electo es una muestra más del carácter impositivo que lo ha distinguido durante su vida pública; y si alguna vez le dio por mandar al diablo a las instituciones, lo previsible es que, con su mayoría parlamentaria, pretenda imponer un castigo a quienes se atrevieron a sancionar al partido que formó, y que le sirvió de conducto para alzarse con el triunfo en la jornada electoral del primero de julio pasado.

Mientras se aclaran las cosas, ya anunció que acudirán a los tribunales, y seguramente esperará que los magistrados le otorguen la razón, lo cual pudiera resultar riesgoso porque si se confirma la sanción, estaríamos frente a un gobernante que engañó a los mexicanos disponiendo de dinero público en su beneficio cuando, en un pacto de caballeros, los líderes partidistas decidieron que ese presupuesto fuera entregado a los damnificados de los sismos del 19 de septiembre pasado.

Pero en lo que no ha reparado el presidente electo, es en que el domingo pasado él mismo se comprometió a combatir la corrupción en su gobierno anunciando la cancelación de los fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos y evadir la legalidad y la transparencia. “Machetazo a caballo de espadas”, dirán sus malquerientes, aunque hay quien dice que lo previsible es que nunca acepte culpas, porque nunca lo ha hecho. El problema es que ahí están las evidencias de la forma en que sacaban y depositaban en los bancos.

“Mal empieza la semana al que ahorcan en lunes”. Al tiempo.

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