La libertad de Elba Esther

Por: Arturo Suárez Ramírez

 

Estimados amigos lectores muchas gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna, publicada en tan prestigiado medio de comunicación. El gobierno que termina mostró que nada había cambiado. Fue en las formas un regreso al pasado, al PRI de José López Portillo, Miguel De la Madrid y de Carlos Salinas donde acostumbraban hacer sentir su mano dura con el encarcelamiento de un personaje gordo, esa acción enviaba el mensaje que las cosas iban enserio con sus adversarios políticos.

 

Esa acción la repitió Enrique Peña Nieto en la persona de la profesora Elba Esther Girdillo, a quien se le acumularon las culpas, las traiciones y rencores con los tricolores, más de uno se la quería hacer efectiva, incluyendo a Ernesto Zedillo y Manuel Bartlett en su momento, pero la lideresa siempre astuta se zafaba de la camisa de fuerza y lograba aparecer entre la cúpula mexicana, haciendo alarde de su manejo y poder por manejar un sindicato que podía paralizar al mismo país.

 

Así en el 2000 incrementó su poder al apoyar a Vicente Fox, jugó por doble vía y sacó de la carrera a Roberto Madrazo Pintado para que el abanderado del PRI fuera el perdedor Francisco Labastida, al mismo tiempo sus huestes del sindicato favorecieron a los Fox, que a su triunfo la cobijaron en Los Pinos, sobre todo Marta Sahagún. Esos favores y alianzas le valieron formar su partido político y claro, conservar la dirigencia del SNTE.

 

Su vida con la cúpula panista se amplió hasta la administración de Felipe Calderón al que llamaba amigo, y se repitió la fórmula que incluía a Margarita Zavala y a los secretarios de educación de la época. En el 2006 buscó un acercamiento con Andrés Manuel López Obrador, pero este no quiso nada con la profesora por eso pactó con Calderón.

 

Cuando se fue perfilando la elección del 2012, Elba Esther se acercó nuevamente al PRI del Estado de México para formar parte de la campaña a favor de Enrique Peña Nieto, y así sucedió. Todo indicaba que la profesora estaba de regreso en el PRI y seguiría mandando en el SNTE, pero Peña Nieto y sus cercanos decidieron otra cosa.

 

Una semana antes de su encarcelamiento llegó a Los Pinos, a una comida que tuvo con el presidente Peña Nieto, lo llamó amigo y departieron como “aliados”. Cuentan los presentes que no había indicio que algo le pudiera pasar a Gordillo, todo marchaba dentro de sus planes. Hasta que por la tarde del 26 de febrero del 2013, la noticia corrió como reguero pólvora entre las redacciones de los medios, había sido detenida y puesta disposición por la PGR, el encargado Jesús Murillo Karam.

 

De nueva cuenta la marca del PRI de siempre. Hoy la profesora ha sido exonerada de los delitos que se le imputaban, nunca pisó verdaderamente la cárcel, estuvo privada de su libertad siempre en hospitales. Regresa el “usted disculpe” de la PGR, de la misma institución que defendía su verdad histórica con la desaparición de los 43 de Ayotzinapa y al final tuvieron que tragar tierra y admitir el error.

 

Esa PGR debería explicar que fue lo que sucedió con Elba Esther Gordillo, porque resulta sospechoso los tiempos de su detención y liberación.

 

Entre Palabras

 

Por fin hay presidente electo, y falta mucho tiempo para qué tome protesta del cargo, mientras tanto alguien debería decirle a Peña Nieto que sigue siendo presidente de la República.

 

Escríbeme tus comentarios al correo electrónico suartu@gmail.com, sígueme en la cuenta de Twiter en @arturosuarez y en Instagram @arturosuarez_

 

Muchas gracias y hasta la próxima.

Be the first to comment on "La libertad de Elba Esther"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*