TEMAS CENTRALES: El PRD, la presa natural de Morena.

Miguel Tirado Rasso

mitirasso@yahoo.com.mx

 

Uno más de los damnificados del colapso que sufriera nuestro sistema de partidos, el primero de julio pasado, fue el Partido de la Revolución Democrática (PRD) al que de nada le valió su alianza oportunista con el PAN. Su desgracia ya se veía venir desde el momento en que surgió el partido Morena, pues resultaba inevitable que, tarde o temprano, en este caso, más pronto que tarde, sufriera una sangría de militantes que le causaría una anemia de pronóstico reservado. Esto, además de la pérdida de su clientela política, también a manos de esa joven organización, con lo que este partido ha quedado prácticamente desarmado.

 

Pero no todo de lo que le ha ocurrido al partido del Sol Azteca, responde a causas externas. En gran parte, su fracaso habría que atribuírselo a factores internos como fueron sus constantes pugnas intestinas. Las desavenencias y enfrentamientos entre sus diversas corrientes por el control del partido. La ausencia de diálogo, de consensos y de entendimiento entre quienes consideraron al PRD como botín político para sus proyectos particulares, hizo que sus fundadores, ex presidentes y varios miembros destacados renunciaran a su militancia. La ingobernabilidad e indisciplina prevalecía en sus filas.

 

Lejos quedaron las épocas de gloria del PRD, cuando logró sumar y unir a las principales organizaciones de izquierda, constituyéndose en la segunda fuerza política del país.La que habría de disputar, al tú por tú, con el partido en el poder, el PRI, la Presidencia de la República. Ahora, a sus veintinueve años de existencia, el Sol Azteca, fundado el 5 de mayo de 1988, busca cómo acomodar los fragmentos de lo que quedó de su derrumbe electoral y someterse a una terapia intensiva, ante un panorama francamente desalentador.

 

Antes de la elección de julio pasado, este partido gobernaba en cuatro estados, CdMx, Morelos, Tabasco y Michoacán,y en alianza con el PAN, en tres más, Nayarit, Quintana Roo y Veracruz. En esa elección, perdió las tres primeras, en las que era gobierno sin alianzas, y la de Veracruz. En el Congreso, su posicionamiento político es dramático. Con ocho senadores se ubicará como la quinta minoría (después de Morena, PAN, PRI y PES) y en la Cámara de Diputados, con 21 curules, pasará a ser la séptima (a la zaga de Morena, PAN, PT, PES, PRI y MC). En estos comicios, el PRD tuvo la votación presidencial más baja de su historia. Mientras que en 2006 obtuvo 14.6 millones de votos y en 2012 casi alcanza los 16 millones, en esta ocasión no llegó a los tres millones de votos. Con 5.3 por ciento de la votación logró salvar su registro nacional, aunque lo perdió en 10 entidades.

 

Está claro que la estrategia de ir en alianza con Acción Nacional en la candidatura presidencial, no fue la mejor, porque además de perder su identidad, aceleró la fuga de militantes y dejó de ser una opción para quienes todavía creían en su plataforma. Haber postulado un candidato propio no les habría alcanzado para una victoria, pero difícilmente les habría ido peor. En la decisión para conformar la alianza Por México al Frente ignoraron a sus bases y se acordó cupularmente, cuando sus dirigentes pensaron que, con el candidato del PAN, mejorarían su ya, de por sí, crítica situación. El error tuvo un altísimo costo, al grado de poner en riesgo su sobrevivencia en escenario político nacional.

 

Ahora anuncia la dirigencia del PRD una transformación profunda, aunque no se ve por donde habrán de empezar. De alianzas, mejor ni hablar y, con las fuerzas de derecha, menos, porque históricamente, en las gubernaturas, nunca les redituó beneficio alguno y el colmo lo hallaron en la presidencial, cuando estuvieron a punto de desaparecer. Una ocurrencia extrema, con la carga del sacrificio para una parte y todas las ventajas para la otra. Una chamaqueada, pues, para quienes pensaban sacar ventaja, y salieron trasquilados.

 

A fin de cuentas, el resultado electoral barrió con todos, o casi, porque ciertamente hubo un ganón en esa alianza. Movimiento Ciudadano logró las posiciones que, por sí solo, nunca habría conseguido, lo que le permitió permanecer en el juego político. Se habla de una refundación del PRD y hasta de cambiar el nombre del partido, como si con eso se corrigieran los errores y se pusiera freno a quienes, durante mucho tiempo, han priorizado sus intereses sobre los de su organización.

 

La tarea para su revitalización es titánica.Tendrán que poner todo el talento, ingenio y decisión en el empeño, sin olvidar que el tiempo y las circunstancias operan en contra. Morena será cada vez más atractiva y seductora, en proporción directa a su empoderamiento y, por lo mismo, un riesgo, siempre, de desmantelamiento del Sol Azteca, su presa natural.

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