HUECONOMÍA: TLC: RIP

Guillermo Fárber

Revista Vértigo

Todo este rollo es especulativo de mi parte, de modo que tal vez debería poner el título entre interrogaciones: TLC: ¿RIP? En fin, puede ser simple hipótesis conspiranoica, pero se veía venir. Publiqué esto el lunes 30 de julio: ¿”LIBRE” COMERCIO? “Lo que es libre es libre. Lo que está regulado, cuotificado, agendado, compensado, calendarizado, limitado, normado, estipulado, encuadrado, medido, refrenado, etc, NO es “libre”. Por eso todos los tratados dizque de “libre” comercio (como el NAFTA-TLC) no tienen nada de libres.

Son acuerdos o tratados de comercio CONTROLADO. Centralmente controlado por tecnó-burócratas más o menos anónimos, súper pagados, no elegidos por nadie y al servicio de nadie sabe quiénes. En contraste, esto tuiteó Trump el martes 24 de julio:

“La Unión Europea vendrá mañana a Washington para negociar un acuerdo sobre Comercio. Tengo una propuesta para ellos. Que tanto los Estados Unidos como la Unión Europea eliminen todas sus aranceles, tarifas, barreras y subsidios. Eso realmente sería mercado libre y justo (Free Market and Fair Trade). Espero que lo hagan. Nosotros estamos listos, pero ellos no.”

O sea, eso de que Trump es “enemigo” del libre comercio es una verdadera estupidez; de lo que es enemigo Trump es del comercio controlado por los globalistas; comercio que él considera perjudicial para su país (como a su ver lo era el hoy desechado TPP, y el TPIP que no llegó ni a problema). Por eso me atrevo a hacer una predicción: a como dé lugar, Trump sustituirá el TLC por un acuerdo bilateral. ¿Será éste nuevo acuerdo bilateral aceptable para los intereses mexicanos? Oj-Aláh.”

Estas parecen ser las instrucciones del negociador gringo, Robert Lighthizer (apellido número 830,776 en popularidad en el mundo; 211 personas lo llevan en EU), quien ha sido una pesadilla para sus contrapartes canadiense y mexicana. Instrucciones agravadas por dos circunstancias políticas clave: las eleccciones de medio término en EU (noviembre 6, cruciales para Trump), y el interregno en México (que termina el 1 de diciembre). Por lo pronto, lo que Carlos Salinas consideraba la joya de la corona de su legado, el TLC, se va al basurero de la  historia tras vivir tan solo 24 años. Lo que no pudo abortar el Subcomediante Marcos en enero de 1994, ¿lo enterrará en 2018 el Súper Avenger Donald?

 

¿Negociador o negador?

Por lo pronto, a los negociadores formalmente “mexicanos” parece inquietarles menos el destino del comercio nacional de México, que la índole globalista del tratado. En efecto, lucen más preocupado en proteger la naturaleza trasnacional del NAFTA, que los intereses de los importadores y exportadores mexicanos. Su objetivo número uno parece ser preservar la trilateralidad del tratado (que Trump quiere volver bilateral), a costa de sacrificar lo que sea, empezando por empleos y capitales mexicanos.

Parecen gestores de los globalistas, y no servidores del pueblo mexicano. Seguirán fracasando, como lo han hecho desde hace un año, capoteados por el “matador” Lighthiger, quien parece divertirse como loco. Ese equipo ya va de salida, aunque le quedan un par de meses para intentar “salvar” este engendro pionero de la globalidad que parecía avasalladora y hoy está en entredicho.

El verdadero problema

No es el TLC. O mejor, no es SOLAMENTE el TLC (y reitero que todo esto es solo una hipótesis conspiranoica, conste). Ya lo esbozó hace 8 meses, el 13 de diciembre de 2017, Alicia Bárcena, secretaria de ese organismo de la ONU (o sea, tentáculo del globalismo) llamado Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). “Aseguró que la Organización Mundial del Comercio (OMC, ooootro tentáculo) debe ser revitalizada, y que pese a que “el comercio es un motor del desarrollo sostenible, el actual sistema comercial es insuficiente”. Quieren más control; siempre quieren más control. Y bueno, todavía no se declaraba del todo la guerra nacionalistas vs globalistas.

“Estas declaraciones son importantes, pues incluyen el importante papel que juega el comercio en la Agenda 2030 (ooootro plan tentacular), para el desarrollo sostenible, planteado desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU, cabina de control de la globalidad) e invita a que se tome en cuenta en sectores específicos como los subsidios pesqueros, la agricultura y los bienes ambientales.” (O sea, quieren controlarlo todo, por si hiciera falta aclararlo.)

“Seamos claros”, dijo doña Alicia sin aclarar quién considera ella que es el “fuerte”, “‘revertir la globalización y abrazar el proteccionismo no es la solución. En ausencia de normas, la voluntad del más fuerte es la que prevalece, en detrimento de los actores más pequeños y débiles. El tema no es la globalización o la no globalización, sino el tipo de globalización que el mundo necesita hoy”, declaró doña Alicia. Obviamente, la insinuación era que (parafraseando a Siqueiros) “no hay más globalidad que la nuestra”.

Y de inmediato vino la réplica

Contra el mantra que repitióóóóóó doña Alicia, el representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer (pesadilla de Ildefonso Guajardo) advirtió que la organización OMC se ha alejado de su “esencia” por haberse apartado de su tarea “básica”, repitiendoooooo las opiniones que externa Trump desde su campaña, especialmente acerca del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC, NAFTA).

Mauricio Escobar, gerente de la firma ESC, lo dice con menos rodeos: “sostuvo que la mayor preocupación es que ‘Trump no solo ha renegociado acuerdos, sino su actitud es de no uso de OMC como mecanismo de solución de diferencias y que garantiza su cumplimiento, Trump ignora los acuerdos, lo que le quita legitimidad a la organización”. Más claro, ni el agua. ¿Qué parte de “¡a la goma todo este tinglado!”, no entienden?

Añade Escobar (como si ese pequeño detalle le importara a Trump) que Estados Unidos “es uno de los principales demandantes y demandados en la OMC”, así que un país clave en el mundo en materia comercial ignore la institucionalidad hace que “se pierda la confianza en el sistema” y se corre el riesgo de que no se usen los procesos estructurados de sanción comercial. En cambio, añadió que “asusta que se empiecen a dar sanciones comerciales, sin tener en cuenta la reglas de juego, que no se cumplan las políticas arancelarias ni la transparencia”.

Mmmmm, permíteme traducir a Escobar: a lo que él se refiere es a “sus” instituciones, “sus” sistemas, “sus” procesos, “sus” reglas, “sus” políticas, “su” transparencia: los de los globalistas-OMC-CEPAL, no los de Trump. “¿Se corre el riesgo?” ¿Y solo eso se te ocurre decir cuando ves venir el equipo de demolición, con sus cargas de dinamita en las manos? En fin, yo creo que Mister Copete podría repetir la consigna clásica: ¡Al diablo sus instituciones! Como quiera, una nueva era llegará para el TLC este 1 de diciembre… y sin duda será interesante.

¿Se confirma la demolición?

Por lo pronto, llega una bomba del lado norte del TLC. La negociadora en jefe de Canadá es su Canciller, doña Chrystia Freeland, quien criticó a Arabia Saudita por derechos humanos y la respuesta de Riyad ha sido en extremo severa, más de lo esperado para algo similar: los sauditas expulsan al embajador de Canadá, liquidan de sus reservas y todos sus fondos de inversión las posiciones de dólares canadienses, bonos y acciones de empresas de Canadá, prohiben a sus compatriotas atenderse medicamente en Canadá, repatriar a sus universitarios, la aerolínea Saudia cancela sus rutas a Toronto, y avisan que las represalias contra Canadá no paran ahí y serán aumentadas. El dólar canadiense cae más del 1%. Un alarmado Justin Trudeau pide la mediación de EU para reducir las tensiones con Arabia Saudita, y EU se niega.

Henruchito arriesga esta ooootra hipótesis conspiranoica: “El Príncipe saudita MbS o Muhammed bin Salmán pudiera estarle haciendo el trabajo sucio a Trump al denostar a la Canciller y negociadora canadiense en jefe del NAFTA. Si la situación entre Canadá y Arabia Saudita se deteriora aún más (lo cual muy probablemente pasará), Riyad pudiera exigir la cabeza de la Canciller como enmienda canadiense por el error. En tal caso, se demoraría la aprobación del NAFTA. Se sugiere observar el desarrollo de este diferendo entre Ottawa y Riyad.”

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