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SHCP, ¿no hay crisis?

La deuda pública de México era tan abultada en 1990 que nadie pensaba en que podría pagarse. Hoy casi 30 años después, nadie lo intenta, si acaso, se busca darle un “buen manejo” pero no liquidarla.

No sabemos si es compromiso con los bancos el mantener la deuda, cuya amortización de intereses, se lleva, junto con la nómina oficial, prácticamente el 85 por ciento del Presupuesto de Egresos y deja una pequeña parte sólo para programas e inversión.

Lo cierto es que a finales del año pasado la deuda pública mexicana reportó un saldo neto de 10.88 billones de pesos, el monto más alto del que tiene registro la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la cual reconoce que en los cinco años de esta administración, el débito del gobierno aumentó 4.1 por ciento promedio anual.

Esto viene a cuento porque el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, afirma que no hay crisis sexenal ni de deuda, refiriéndose tal vez a que no hay un requerimiento inmediato de pago, ya que el débito a corto plazo que se tiene es de poco más de tres mil millones de dólares, pecata minuta frente a los 175 mil millones de dólares que hay en reservas del Banxico.

Pero se olvida decir que el tener comprometido en deuda el equivalente al 41 por ciento del PIB, da muy poco espacio de movilidad económica para el que sigue y  que sólo en deuda externa deja empaquetados cerca de 200 mil millones de dólares por los cuáles, hay que pagar intereses por 553 mil 300 millones de pesos anuales.

Qué bueno que no hay crisis y que sólo se debe el equivalente a dos presupuestos de egresos anuales.

Por cierto ya notaron la “otra cargada” en la que para algunos el tal César Yáñez ahora es ya un tótem de la comunicación social y del periodismo?

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