Los secretos de los soldados del Kremlin

Luis Alberto García / Moscú

*Nuevas construcciones en la legendaria fortaleza moscovita,

*“Rossíyskaya Gazeta” quiso averiguar los últimos arreglos del sitio.

*La caballería de honor viene de una costumbre del pasado.

*El desfile de los sábados ya es una tradición en la Plaza Roja.

*Exigencias severas a los aspirantes a ser guardias presidenciales.

*Alexéi Sitnikov, muerto en Daguestán, Héroe de la Federación Rusa.

En fotografías recientes tomadas desde el espacio sideral, se puede distinguir en la zona del Kremlin varios edificios en construcción, razón por la cual la publicación moscovita Rossíyskaya Gazeta quiso averiguar los últimos arreglos y los llamados “secretos militares” –no tan secretos- del Kremlin.

Lo cierto es que las construcciones nuevas del Kremlin tienen un fin militar, en relación con el regimiento presidencial a cuyo mando está el mayor general Oleg Galkin, y una de ellas fue concluida para ser una cancha deportiva cercana a una relativamente reciente pista de aterrizaje para helicópteros.

En la primera edificación, los soldados del regimiento presidencial, después de su adiestramiento matutino, fortalecen sus músculos en el primero y único polideportivo al aire libre en el Kremlin.

Y en el mismo jardín Tainitski se construyó una caballeriza permanente para los equinos de la fortaleza legendaria, en vista de que se requiere la presencia de caballos durante los desfiles de la guardia a pie y montada, y hay que ir a buscarlos fuera de la ciudad.

En total, hay ciento ocho caballos para los jinetes de esa prestigiosa escolta, que por número casi conforman un escuadrón, posibilitando que los visitantes puedan contemplar entre a doce de ellos durante el tradicional desfile de los sábados.

Esta parada militar tiene lugar en la Plaza Roja y en la plaza de la catedral del Kremlin: “Doce jinetes en la plaza de la catedral es el máximo”, dice el comandante. “Si entraran más a la plaza, simplemente no habría suficiente espacio.”

Por supuesto que hay severas exigencias a los reclutas: “Se libra una auténtica batalla por entrar a formar parte de la lista de candidatos”, explica el coronel Roman Lotvin, y en un primer momento a los reclutas los seleccionan en las oficinas de alistamiento militar, luego se organiza una competición: paso militar, carrera, montaje y desmontaje del arma y pruebas de aptitud profesional”.

Tras tres meses de servicio, sólo los mejores soldados pueden aspirar a un contrato, se les proporciona alojamiento en una residencia comunal y pueden estudiar en modalidad no presencial en la Universidad Estatal de Moscú (MGU) y en la Universidad Federal de Siberia, en la ciudad de Krasnoyarsk.

A largo plazo pueden ser promovidos a alférez y después de recibir enseñanza superior alcanzar el rango de oficial: “El regimiento presidencial es nuestra reserva activa”, señala Serguéi Jlébnikov, comandante del Kremlin.

Los estudiantes del regimiento están presentes prácticamente en todos los servicios y en las unidades del Servicio Federal de Protección (SFP), así como en el Ministerio de Defensa y en varios destacamentos de las fuerzas especiales.

Hay jóvenes que han ascendido hasta el rango de general o bien se pasaron al servicio civil, llegando a ser alcaldes o gerentes de alguna fábrica, y entre 2005 y 2007 estuvo sirviendo con ellos Alexéi Sitnikov”, recuerda con emoción el general.

“Tras finalizar su servicio se marchó con las Tropas Internas del MVD y combatió en el norte del Cáucaso, en el centro de operaciones especiales Vityaz y, en Daguestán, Alexéi abatió a un combatiente suicida; pero resultó mortalmente herido y falleció”.

A título póstumo se le otorgó el título de Héroe de la Federación Rusa: “Así son los militares que preparamos para el regimiento”, concluye el general.

Frente a frente, el general mayor Oleg Galkin, comandante del regimiento, precisa: “¿Qué ve la gente, por lo general? Ven a nuestro regimiento durante las ceremonias protocolarias. Y la escolta de honor montada, y una de las principales tareas del regimiento es la protección y la defensa del Kremlin de Moscú”.

Es el caso de la residencia presidencial, así como de otros objetivos que están bajo custodia del Servicio Federal de Protección (SFP), cuyos integrantes están bien armados, y si antes los oficiales disponían sólo de pistolas Makárov, ahora también cuentan con las de Yaryguin.

Antes los fusiles de precisión sólo eran Dragunov; pero ahora han surgido dos nuevos con sistemas de precisión corta y larga, y uno con nuevo visor para Kaláshnikov, además de que se utilizan nuevos chalecos antibalas y cascos con radio integrado, todo de producción nacional.

Por otra parte, en la base de Podmoskovie, se enseña a la escolta de honor de la caballería presidencial todo necesario: desde la forja de herraduras y conocimientos veterinarios, hasta la preparación para el salto de obstáculos.

Las herraduras de caucho son de gran utilidad debido a los adoquines del Kremlin, pues las metálicas convencionales hacen resbalar a los caballos: “Salvo en este caso, utilizamos herraduras de acero nacionales”, explica un oficial.

Todo el resto del equipamiento necesario añade- se fabrica por encargo en Rusia: “Los sables de la caballería de honor también los encargamos en Zlatoust, centro tradicional de fabricación de armas blancas en los Urales); pero ya hemos encargado un lote de sables de entrenamiento para que se mantengan en estado de combate”.

Contra el calor asfixiante, no hay ningún truco, y antes, cuando la guardia se apostaba en el mausoleo de Lenin, en verano, en los días que no había ninguna visita, los guardias se ponían de cara al interior, hacia una puerta abierta por la cual llegaba el aire de un ventilador.

Y contra el frío, sólo funcionan los métodos tradicionales, y se instaló calefacción en las baldosas de las garitas de los centinelas; pero, a petición de los propios soldados, se dejó de encender la calefacción y se empeoraban las cosas: cuando, a 25 grados bajo cero, se monta guardia en el puesto, las piernas empiezan a transpirar.

El único secreto son los ungüentos contra la congelación, en las farmacias hay remedios modernos; pero nada se compara con la grasa de ganso o cerdo untada sobre la piel

La religión, considera el oficial de caballería, es una especie de alimento sagrado para los militares:“Estoy al mando de este regimiento desde hace años, y todo ese tiempo hemos colaborado estrechamente con la Iglesia ortodoxa rusa. Tenemos sacerdotes que asisten en cada batallón. Respetamos el secreto de confesión”.

El sacerdote no le comunica si un soldado se dirige a él con un problema, y los sacerdotes asisten al juramento, a las reuniones oficiales y van a los campamentos; pero no hay sacerdotes en el servicio activo: “ Y, personalmente, no creo que un sacerdote deba formar parte de una unidad militar”, concluye el jefe del regimiento de la caballería de honor.

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