LA CONSTANTE VIOLENCIA

Jorge Meléndez Preciado

En el nuevo régimen, con cuatro meses de acción, la violencia en el país va en aumento por todos lados, especialmente en entidades que antes no eran tan notorias: Guanajuato. Mientras arranca la Guardia Nacional, organismo que tardará en hacerlo aunque  ya le dio el banderazo de salida Michelle Bachelet, quien fue presidenta en Chile y sufrió de desaparición forzada, en tanto a su padre  (Alberto) lo asesinaron sus compañeros de armas, las cifras muestran que vamos en terrible escalada en  dicho flagelo.

La violencia le costó al país  más de 5 billones de pesos únicamente en 2018. Lo equivalente al 24 por ciento del PIB. Esto es una suma  10 veces mayor  a lo invertido en salud y ocho más que lo dedicado a  educación. En Cancún, uno de los centros turísticos más importantes, el número de visitantes bajó 9 por ciento debido, según especialistas, a la incertidumbre que se vive por las bandas de hampones.

Estamos, pues, ante un asunto que es indispensable resolver de muchas formas, ya que no será únicamente con una fuerza muy preparada que disminuiremos este mal que lleva una buena cantidad de años, y que se agudizó a partir de la guerra contra las drogas de Felipe Calderón, quien junto con Vicente Fox, suplicaron porque les pusieran guaruras a su servicio. López Obrador accedió, lo que ha traído una controversia mayúscula. La pregunta es: ¿por qué sólo a ellos dos, quienes fueron los  principales artífices de la guerra política y mediática contra Andrés Manuel?

En una entrevista que realizó el compañero de andanzas, Témoris  Grecko para televisión universitaria en su serie Diametral, le pregunta  a Oswaldo Zavala, ex reportero en Ciudad Juárez y hoy profesor en la Universidad de Nueva York, a qué se debe que hiciera un libro titulado: Los cárteles no existen. Este señala varios puntos que vale la pena  aquilatar para entender en qué estamos.

Dice Zavala que los presupuesto de las naciones latinoamericanas, inducidos por las políticas de combate contra las drogas, se han enfocado en aumentar los recursos a las policías y el ejército. En realidad, apunta Zavala, en lugares como Tamaulipas y otros estados, hay una política de arrasar todo por parte de los delincuentes- ligados a las autoridades, añade este tecleador-, para que el extractivismo y los energéticos queden en manos de compañías diversas y la seguridad nacional esté cuestionada. Recuerda Oswaldo que la palabra cártel es una imposición de la DEA, así como otras formas del lenguaje y las presentaciones de las vivencias de criminales que van desde Camelia  la Texana,  una pobretona llantera,  y llegan al Jefe de Jefes y las sofisticaciones de los narcos. Incluso se aceptan, en muchos lugares, las ejecuciones extrajudiciales como una forma de combatir a los pandilleros; recordemos en este caso a los alumnos del Tecnológico de Monterrey  (Javier Francisco y Jorge Antonio) hace poco reivindicados, aunque no están detenidos todos los que llevaron a cabo  tan criminal acción. Y anota casi al final Zavala de esta primera parte, la acción militar siempre es de exterminio, algo que debemos evitar socialmente.

En síntesis, la violencia y la guerra que libramos es algo impuesto por los Estados Unidos que inventa el lenguaje, las formas de los malosos y las maneras de combatirlos. En este último caso proporciona armas por medio de algunos planes  como la Iniciativa  Mérida de la administración anterior, aunque a la vez introduce rifles de asalto (recordar la Operación Rápido  y Furioso) y vende todo tipo de artefactos para contribuir a la desestabilización de muchos países.

Estamos, pues, en un momento importante. Lo mismo porque se deben legalizar, ya, las drogas como la mariguana. Cuidarle las manos a la Guardia Nacional. Hacer efectivo el programa de Jóvenes Sembrando el Futuro. Amén de aceptar que las Naciones Unidas, y no USA- con o sin Trump- sean quienes nos ayuden a reparar heridas y supervisar los programas del combate a los diferentes grupos delincuenciales. Y desde luego, evitar la colusión de autoridades y negociantes diversos con quienes intentan arrasar el territorio nacional de diferentes maneras,  apropiándose de  nuestros recursos estratégicos.

Luego de sorprenderse por los casos  de Ayotzinapa, los 40 mil desparecidos, los 26 mil cuerpos sin identificación y los 10 feminicidios diarios que padecemos, Bachelet pidió que México posibilite que el Comité de Desapariciones  Forzadas de la ONU venga a México, algo que ha sido impedido desde 2013,  y ayude a realizar trabajos para la recomposición del país.

Javier Sicilia, al conmemorar un día antes,  el 27 de marzo, el octavo aniversario del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, señaló que celebraba la aparición del libro: Losbuscadores de los periodistas Germán Canseco, Luis Brito y Noé  Zavaleta (Proceso, 2018), quienes tratan  de encontrar respuestas a lo que ha sucedido en estos sangrientos  años en México.

Realidades que es indispensable  entender con análisis diferentes.

  1. La investigadora universitaria, Edith Negrín, me corrige y afirma que ella no estuvo en el Festival de Avandaro. Acepto el error que cometí y ofrezco disculpas a todos por el dislate.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44

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