CABEZA DE PLAYA: El tiempo “libre”

Carlos Galguera Roiz

El Tiempo Libre es uno de esos topicazos que circula entre dialécticas ciudadanas habituales, que siempre me ha resultado irritante, porque nunca he encontrado consistencia real a ese concepto…

Una experiencia reciente, un tanto dolorosa, un cuanto frustrante avala mi posicionamiento; realmente fue un episodio un poco, o un mucho, tonto, pero su consecuencia me orilló a toparme, sin ninguna voluntad activa por mi parte, con dos semanas fuera de circulación y muchísimas horas de “tiempo libre” en senderos laterales…

Me subí a un viejísimo árbol, junto a un parque de niños, aquí en Llanes, tronco enorme repleto de nudos, posición levemente vertical, áreas superiores verdes, frondosas, el acceso por el grueso del árbol a la parte alta, hasta una primera plataforma, era fácil, apenas había que gatear unos pequeños tramos, algunos cercanos familiares, incluidos varios peques, observaban mis maniobras…

El melodrama sucedió al bajar, llegué a un punto que estaba como a metro y medio del suelo, pensé sería fácil, apenas riesgos, dar un salto, lo fue, pero al aterrizar había un hueco torcido en el suelo, que había escapado a mis cálculos; caí, con mis 74 kgm sobre mi pie izquierdo, que se dobló inmediatamente…

Fuerte dolor pero me levanté rápido, un rato después recalé con familia en un bar próximo, pincho, cerveza, charlas y mi retorno solo a casa, fue ya con dolores crecientes, que no cedían; al rato me presenté en Urgencias, el Dr. examinó mi avería, yo pensaba era una simple torcedura, pero después de una revisión más minuciosa, me recomendó, con cierta urgencia que fuera al Hospital de Arriondas, para hacer placas e investigar la naturaleza exacta de la lesión…

Claro, al saber mi edad, 80 años rebasados, el galeno tuvo un momento de duda, lo pude captar, no sabía si enfocarme para un especialista traumatólogo, o directamente al Psiquiatra…

 

 

 

 

 

Taxi al Hospital del Oriente de Asturias, era domingo, me acompañó mi hermana, tiempo de espera, pruebas radiológicas y empiezan a vendarme la pierna, hasta debajo de la rodilla, poniéndome elementos duros, especie de escayola; una encantadora doctora me explica; tengo un esguince muy fuerte, me introduce con delicadeza y sugerencias sutiles en mi nueva, repentina realidad…

Tengo que estar 15 días con el pie tal cual me han enrollado, sin apoyar el pie dañado, necesitaré muletas para mis desplazamientos, aunque sean cortos, descansar lo más posible, por supuesto no ducharme, así se me abrió inopinadamente una etapa de Tiempo Libre obligatorio, mis planes tenían que ser alterados, sentí una intima desazón, una cierta angustia, fue solo un momento, pues decidí afrontar la situación sin lloriqueos…

Retorno a Llanes en taxi, consigo muletas, inyecciones que me he de poner yo mismo, para evitar trombos, pastillas contra el dolor, que no he llegado a usar, la llegada a casa resultó un tanto traumática, me ayuda mi hermana y algún voluntario solidario que me presta muletas, de pronto sentí un sudor frio, debo sentarme en la escalera…; incorporación a mi nuevo status muy dura, cualquier movimiento. por mínimo que sea requiere de considerables esfuerzos, para cumplir recomendaciones…

Así arranqué una serie de jornadas interminables, comunicaciones múltiples, muestras de solidaridad frecuentes, mi paciencia está en sus límites de resistencia, que he tenido que reacondicionar, para acoplar a mi nueva vida…

Consejos mil, oportunidad para aprovechar el Tiempo Libre obligatorio, me recomiendan a través de infinitas sugerencias, molestias en cada desplazamiento, el uso de las muletas pone en evidencia mi torpeza para estos menesteres, 15 días en estas circunstancias me parecen una eternidad, casi insoportable…, había perdido una noción elemental; cada hora contiene, increíble, 60 minutos completos…

Aprovecha esta inactividad temporal, me dicen y me digo, parece una oportunidad para inmersiones intelectuales pendientes…, rápidamente deshecho esta tentación, me parece perversa…, paso horas y horas en un plano de estructura brumosa; tengo infinidad de libros disponibles, mucho de ellos pendientes de turno… pero entro en una situación de extraña pasividad.

La pierna izquierda, con su armadura adicional, me pesa bastante, el misterio de lo que estará pasando debajo de mis vendajes rígidos, la impotencia para averiguarlo, tiñen mi situación de una monotonía irritante…

Tengo Tiempo Libre, casi sin límites, a veces pienso cosas, imagino otras cuestiones, pero no me apetece profundizar en nada, me voy dejando llevar, la corriente de la vida me traslada inexorablemente, sin mayores averiguaciones, por unos u otros recorridos… siempre sin conclusiones, las visitas, aunque entrañables, me cansan, las lecturas son rechazadas, al cabo de ratillos de actividad, por mi subconsciente…

Debo concentrarme en mi trauma, asumirlo, una experiencia, para mí, inédita…

Entre brumas sucesivas, intermitentes, sin especiales pensamientos profundos voy consumiendo el Tiempo Libre que, de pronto, ha invadido mi vida…, no tengo ni idea que hacer, pienso, a veces, con cierto resentimiento, ¿para que puede servir este activo, que tanto añoran multitud de reconocidos pensantes?, yo lo permutaría, sin ningún problema por una suculenta fabada o por una excursión hacia la NADA, ese misterioso estadio que se alimenta de Tiempo Libre, más allá de rentabilidades y goces mundanos…

Estos días he llegado a pensar algo un tanto truculento, si los muertos disponen de la llave, acceso ilimitado, al Tiempo Libre y sin embargo no tenemos ni remota idea que hacen con este, aseguran, preciadísimo, tesoro, entonces he de confesar, al llegar a este punto que me siento infinitamente perdido, sin indicios racionales, comprobables, cabe la hipótesis de trabajo, ¿existirá…?

Me apareció, inopinadamente, el Tiempo Libre, posibilidad de disponer de el de forma ilimitada, infinita largueza… y te das cuenta que no se te ocurre nada, o no le encuentras sentido para dirigirlo a una u otra vertiente…

Concluyo, el Tiempo Libre es una ecuación sin soluciones, ni siquiera pistas motivadoras, entonces, borrémoslo de nuestros Horizontes y fijemos nuestra ruta sin mayores parámetros o, si es preciso mantener algunos, que sean puramente aleatorios…

De pronto imagino podemos entrar, o salir, de uno u otro Paraíso, aunque los infiernos no son nunca descartables…; el Tiempo Libre merece ser despojado de su etiqueta liberadora, el Tiempo transcurre, es todo…

Bueno, ante mi exhibición de incongruencias temporales, solo me queda desearte una aceptable travesía, si es que te surge, por estos vaporosos territorios y, tal vez, en alguna ocasión, encuentres luces, alguna probabilidad habrá…

Te lo deseo, yo sigo buscándola…

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