El entorno político nacional nos sigue brindando cacicazgos a granel y no pocos signos monárquicos al heredarse gubernaturas en entidades en donde, paradójicamente, se encuentran los signos de miseria más dramáticos. En Oaxaca manda el hijo del “Talibán” José Murat; en Nayarit, el vástago de Antonio Echevarría Dominguez; a Coahuila se le vino encima toda la familia Moreira; a Chiapas intentó llegar el hijo del ex gobernador Eduardo Robledo; ni que decir de las intentonas de Emilio Gamboa de imponer a su primogénito en Yucatán y así, proceso electoral tras proceso electoral, en donde, para el discurso, se anuncian cambios.

Zoé Robledo, ex perredista, ex senador, ex legislador de su natal estado, diputado federal morenista cuya licencia fue solicitada para incorporarse a la Secretaría de Gobernación como subsecretario, fue nombrado la mañana de ayer director del IMSS. El chiapaneco es licenciado en Ciencias Políticas egresado del ITAM y se ha desempeñado en actividades relacionadas con su preparación académica. Habrá de señalarse, Germán Martínez tenía como profesión la abogacía. En ambos casos lo único esperanzador se centraba o se centra en la sensibilidad social. Ni son administradores y mucho menos especialistas en reglones de salud.

La renuncia del ex panista ha recibido distintas interpretaciones, sin embargo no puede negarse la dosis de verdad existente en el documento presentado al titular del Ejecutivo. Y en ese punto puede situarse justamente el colmo de la mala administración y operaciones del Instituto creado para dar servicios de salud de primera clase a los trabajadores. La historia del IMSS tiene páginas muy negras a partir de haberse convertido su dirección en un botín más para los políticos.

El declive comenzó a la salida de Arsenio Farel Cubillas. Como se recordará, existían suficientes medicamentos en el cuadro básico; el área de investigación médico-quirúrgica los llevó a recibir reconocimientos; pusieron en marcha el centro de diversiones Oaxtepec; contaban con equipos deportivos; no faltó el patrocinio cultural con la posesión, inclusive, de teatros; tenían grupos como el de los motociclistas acróbatas; se construyeron los grandes hospitales. Pero, llegó el ex gobernador de Zacatecas, Genaro Borrego, Emilio Gamboa y sucesores con los cuales fue muy fácil para Jaime Camil hacer los grandes negocios con la compra-venta de equipos, con las comisiones médicas y hasta la adquisición de alimentos, no sin antes subrogar servicios de todo tipo, incluyendo hospitalización y guarderías.

Se escucha a partir de entonces a cada nuevo director pronunciarse por lograr finanzas sanas, ninguno habla de la salud que es el renglón que debiera interesarles, el obligado a sacar adelante. Y esos números pretendidamente negros están basados en despidos, en limitar la entrega de medicamentos, en recortar el cuadro básico, en obligar a los médicos a realizar hasta 25 consultas por jornada y, para ello, no dudaron ni por un momento en “reformar” en dos ocasiones la Ley del IMSS.

Los resultados hoy están a la vista y esa pretendida ampliación de servicios incluyendo servidoras domésticas, estudiantes, seguro popular, etcétera, con los descuentos raquíticos por los bajos salarios de los trabajadores, las aportaciones mínimas de los patrones, la incursión de las outsoursing y un gobierno no dispuesto a soltar un peso sin comprobación absoluta –cadáver de por medio- forman parte de las causales de una quiebra del IMSS.

¿Tendrá Zoé Robledo la capacidad y experiencia para revertir estos hechos? Ya se verá, mientras tanto… vacunémonos.