Luis Alberto García / Moscú

*Quién y cómo es el nuevo mandatario de Ucrania.

*El actor arrasó en las elecciones de su país el 21 de abril.

*Gobernará una nación con historia, estratégica para Occidente.

*Hizo fama y fortuna en poco tiempo con su productora de teatro.

*El Este fue la región que más votos le dio en los comicios presidenciales.

*De familia judía, estudió en Mongolia y habla mejor el ruso.

Sus amigos siempre dicen que no hay un Volodímir Zelenski, sino muchos, a los que el actor, payaso y comediante ha dado vida en la ficción; pero que Ucrania identifica con uno, Vasil Holoborodko, el honrado maestro de Historia de una modesta escuela secundaria pública que se hizo famosa en otros tiempos.

Es el profesor Vasil quien después de que uno de sus discursos en clase diciendo de todo en contra la corrupción gubernamental se hiciese viral, da la campanada y gana las elecciones para presidir el país del Mar Negro.

Pero Zelenski dio esa campanada en la vida real y, con un gigantesco e inédito apoyo en las urnas, se convirtió en el sexto presidente de Ucrania con un guion todavía por escribir y en un país que se enfrenta a desafíos mayúsculos.

Zelenski nació en 1978 Krivyi Rih, ciudad sudoriental del cinturón metalúrgico en la región de Dnipro, en una familia judía, saliendo de la adolescencia para crear con unos amigos un grupo de teatro que llamó Kvartal 95, como el distrito donde se crio, en un enorme bloque de pisos bautizado como “el hormiguero”.

Aquel grupo creció, se hizo famoso y se convirtió en una exitosa productora de entretenimiento con la que edificó fama y una regular fortuna, añadiendo un personaje más en su catálogo registrado: el de millonario hecho a sí mismo.

El carismático comediante sigue rodeado de muchos de esos amigos de la infancia que han formado el núcleo duro de su partido, “Servidor del Pueblo”, al que también bautizó como la serie de televisión que le ha encumbrado y que millones de personas pueden ver en Netflix.

“Siempre tuvo un talento natural para el escenario, la televisión y ahora la política. Lo lleva dentro”, comentaba una de sus colaboradoras el domingo del triunfo electoral en su cuartel general en Kiev, un local más parecido al de una start-up de Silicon Valley que a una sede política.

Con sus juegos de mesa, el equipo de Zelenski —o Ze, como le llaman— proporcionó horas de gloria en Instagram, donde el actor cuenta con tres millones de seguidores, dado que las redes sociales fueron un elemento central en su campaña, y con ellas y ese tono de espectáculo televisivo, similar a sus entretenidos espectáculos, logró captar al electorado.

Zelenski, que hizo sus estudios medios en Mongolia, donde destinaron a su familia por razones trabajo, habla mejor ruso que ucraniano, y eso no le costó votos, pese a que su rival, Petró Poroshenko, intentó hacer de ello una desventaja.

El actor arrasó en todo el Este del país, que atraviesa un conflicto bélico separatista en serio; pero ha obtenido una holgada mayoría en la totalidad del territorio nacional, aunque poco se sepa de sus modelos políticos a seguir.

El actor ha mencionado en alguna ocasión a Emmanuel Macron, como un ejemplo en Francia; pero también al populista, racista, reaccionario, misógino, militarista y ultraconservador presidente de Brasil, Jair Mesías Bolsonaro, el Donald Trump tropical.

Con el mandatario francés, dijo, tiene “una mentalidad común” y no fue casualidad que antes de las elecciones su equipo arreglase una reunión en París con Macron, algo que tranquilizó a muchos diplomáticos occidentales, que llevaban un tiempo exponiendo ciertas dudas por la falta de datos del comediante, alérgico a las entrevistas y a comparecencias serias.

Estaban inquietos por confirmar si mantendría el giro europeísta y prooccidental que el país ha mantenido desde que en 2014 la llamada Revolución de la Dignidad derribase al gobierno de Viktor Yanukóvich, aliado del Kremlin.

Algunos comentaban que incluso habían empezado a analizar el programa televisivo “Servidor del Pueblo” en busca de pistas, porque a Zelenski le gusta hacer paralelismos entre la realidad y la ficción.

El comediante apoyó esa revolución en su momento, montó varios espectáculos para los soldados ucranianos enviados al Este y donó miles de dólares de su bolsillo para proyectos en el frente de guerra, motivo por el que fue procesado en Rusia.

Casado con Yelena Zelenskaia, arquitecta y guionista en Kvartal 95, y con dos hijos adolescentes, Zelenski ha tratado durante años de mantener a su familia alejada de la vida pública y con un entorno amistoso lo define como un ganador.

Estudió Derecho en la Universidad de Kiev, y contra todo pronóstico batió a dos duros rivales en las elecciones del campus cuando ya era una celebridad local que había hecho de un nombre por participar en Club de la Gente Innovadora y Divertida, concurso de improvisación y monólogos.

Su trayectoria en el mundo del espectáculo es lo que le llevó al entorno de Igor Kolomoiski, un oligarca de la construcción y los medios de comunicación acusado de desfalcar millones de uno de los mayores bancos de Ucrania.

El payaso Zelenski, que mantiene un discurso contra las élites políticas y la oligarquía que llevan manejando el país por años, siempre ha dicho que sus vínculos con Kolomoiski son puramente profesionales; sin embargo, ambos comparten personal de seguridad, vehículos y hasta los abogados.

Además, varias investigaciones periodísticas revelan que, desde principios de 2017, el comediante viajó trece veces a Ginebra y a Tel Aviv, donde su amigo el millonario ha vivido desde que se autoexilió, antes de entrar en apoyo de la campaña electoral del personaje del año en la sorpresiva Ucrania.