ISEGORÍA: ¿Los altibajos debilitan?

Sergio Gómez Montero*

en las páginas vírgenes

en la piedra la sangre y las cenizas

escribo tu nombre

P. Eluard: “Libertad”

Agitados días políticos suceden en el país, sin que uno logre precisar el qué está pasando. El sexenio, habría que insistir, no comenzó con los mejores augurios. Las herencias pesaban demasiado y era previsible la acumulación de problemas a los que habría que hacer frente. Desde el principio, también, la conformación de los equipos representó problemas. Pero, lo más grave de todo, es que el respaldo político era débil porque todo giraba (y sigue girando) en torno a una sola persona: Andrés Manuel López Obrador y sobre él recae todo lo bueno y todo lo malo del quehacer gubernamental, lo cual, desde luego, ha originado todos los altibajos que hasta hoy se han registrado en términos de quehacer gubernamental, de tal forma que la obligada renuncia de un secretario de Estado conmueve a todo el aparato gubernamental.

Dadas esas condiciones, al principio del régimen de gobierno era difícil concebir el cómo se iba a concretar la Cuarta Transformación, habiendo, en los hechos, tantas dificultades a vencer. Las previsiones para concretar los cambios que requería esa 4T no eran nada halagüeñas, menos aun existiendo en contra enemigos de todo calibre, abiertos y encubiertos, empeñados en hacer fracasar a un régimen que quería cambiar la forma de gobernar al país y afectando con ello intereses políticos y económicos de muy diversa naturaleza se vislumbraba difícil la tarea, lo que planteaba así una pregunta central: ¿qué se requiere para concretar, como en Bolivia, a un régimen político que se aleje de los senderos neoliberales del presente? ¿Por qué Bolivia sí, pero no Brasil, ni Argentina ni Ecuador? ¿Porque esas son economías más poderosas a las que el capitalismo no puede arriesgarse a perderlas? ¿Lo mismo estará sucediendo con México, aunque aún no se llegue al extremo de Brasil, ni de Argentina ni de Ecuador? No hay fórmula, pues, para romper con el capitalismo, viniendo de un régimen no capitalista, pues lo mismo han fracasado en esa tarea los países del este europeo que venían del socialismo soviético, que los regímenes que han tratado de escapar de la hegemonía capitalista de la doctrina Monroe, que no le permite a la América Latina romper con la amenaza militarista del TIAR, que los tiene sujetos de todas formas. La pregunta, pues, es sencilla: ¿a pesar de los altibajos que se registran en el gobierno de López Obrador podrá éste llegar a concretar su Cuarta Transformación, la que por cierto aún no termina de definirse?

Hasta hoy, pues, no se ha definido claramente cuál es la receta política que le permita a los países latinoamericanos (a excepción de Bolivia), basados en su soberanía, encontrar la fórmula política que les permita romper con la hegemonía capitalista que desde tiempo atrás los atosiga. Una fórmula política que les dé la fuerza suficiente para superar los altibajos de la administración pública que se registran una vez que se avanza en la tarea de, sustentados en su soberanía, solventar su vida diaria al margen del capitalismo,

Es tiempo, pues, de discutir bien a fondo qué deben hacer nuestros países para vencer las mareas de esos altibajos que tienen que ver con renuncias, agencias de calificación financiera, empresarios y periodistas vendidos que a toda costa tratan de impedir que gobiernos que buscan caminar al margen del capitalismo, lo hagan. Si alguien tiene la receta, que la distribuya, por favor.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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