¿Peña para cuándo?

Todo aquello que echo de menos de mí,

soy capaz de observarlo en los demás.

Jacques Derrida

Arturo Suárez Ramírez

Y lo que se esperaba por fin sucedió, un alto funcionario del gobierno pasado, de esa administración manchada por la obscena corrupción de Enrique Peña Nieto y sus secuaces, por fin pisó la cárcel, aunque sea de manera preventiva y para evitar que evada a la justicia. Rosario Robles Berlanga, fue vinculada a proceso por el caso de la “estafa maestra”, por nada más que el desvío de 5 mil 73 millones de pesos.

Tal y como lo he dicho en textos anteriores, todos los caminos de investigación y todos los intentos por hacer justicia, irremediablemente llevan a los nombres de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, José Antonio Meade e incluso a su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

¿De verdad no sabían lo que pasaba con Rosario Robles y Emilio Lozoya? ¿No tenían indicios de “la estafa maestra”, Odebrecht o Fertinal?

Desde 1997, cuando Andrés Manuel López Obrador era presidente del PRD y Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Jefatura de Gobierno, apostaron toda su confianza a Rosario Robles. Ella se instaló en el gobierno capitalino, echó raíces y metió a su gente. Cuando Cárdenas buscó la presidencia ella despachó como jefa de gobierno.

Fue Rosario quien les presentó al empresario argentino Carlos Ahumada, quien grabó los momentos en que René Bejarano, particular del ahora presidente, llenándose las bolsas con fajos de billetes. Ahumada fue detenido en 2004 y procesado por el millonario soborno, la acusación de fraude en su contra, cometido en perjuicio de varias entidades públicas no fue sustentada plenamente y años después salió de prisión. La sospecha de complicidad por parte de Robles Berlanga siempre estuvo presente.

Luego de unos años en la banca, Rosario Robles, reapareció en el Estado de México, de nueva cuenta se convirtió en la favorita del Gobernador Peña Nieto, trabajó muy de cerca hasta que ganaron la presidencia en 2012. De ahí brincó a Sedesol y luego a Sedatu, desde donde se operó la “estafa maestra”.

Hoy que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, necesita bajarle los decibeles a la opinión pública, se da la detención de Robles. La duda surge por saber si no es una mera cortina de humo, muy al estilo del PRI de los años 80.

Hace unos meses AMLO dijo que Rosario Robles es un “chivo expiatorio”. Ella conoce bien al tabasqueño, fueron colaboradores cercanos, lo mismo que con Peña Nieto. Aunque se habla de la autonomía plena de la Fiscalía General de la República, lo cierto es que nada se mueve sin que lo quiera el presidente, todos los caminos llevan a Peña. ¿Se atreverá?

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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